14 de agosto 2014 - 00:00

Obama y Hillary exhiben una forzada reconciliación pública

Hillary Clinton recorre EE.UU. para promocionar su libro y, como al pasar, desliza fuertes críticas a Barack Obama. Actúa ya como candidata.
Hillary Clinton recorre EE.UU. para promocionar su libro y, como al pasar, desliza fuertes críticas a Barack Obama. Actúa ya como candidata.
 Washington - El presidente de EE.UU., Barack Obama, valora la opinión de su exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, incluso si es crítica con su gestión, aseguró ayer la Casa Blanca en un intento de tranquilizar las aguas después de que aquélla censurara abiertamente la política exterior del Gobierno.

"Por supuesto que (Obama) valora su opinión", dijo a los periodistas el portavoz adjunto de la Casa Blanca, Eric Schultz, en una conferencia de prensa en la residencia de vacaciones del mandatario en la isla de Martha's Vineyard (Massachusetts).

Schultz aseguró que la administración Obama "mira más allá de la disputa pública y describió la relación entre ambos políticos como "cercana y resistente", dado que el presidente "aprecia el consejo y el asesoramiento" de su exsecretaria de Estado, "pero sobre todo aprecia su amistad".

Obama y Clinton tenían previsto coincidir al cierre de esta edición en una fiesta en la casa del asesor demócrata Vernon Jordan en la citada isla, y la excanciller quería aprovechar la ocasión para resolver el roce "con un abrazo", según indicó un portavoz de ella, Nick Merrill.

Clinton telefoneó el martes a Obama para reducir las tensiones después de distanciarse con él el fin de semana en una entrevista en la que aseguró que no haber ofrecido más ayuda a los rebeldes de Siria, como ella sugirió en su momento, contribuyó al auge de los yihadistas del Estado Islámico (EI), que asedian ahora a ese país y a Irak.

El "fracaso" a la hora de ofrecer un apoyo temprano a los rebeldes que originaron las protestas contra el régimen del presidente sirio Bashar al Asad "dejó un gran vacío que han llenado los yihadistas", afirmó la exresponsable de la diplomacia estadounidense en la entrevista con la revista The Atlantic.

Clinton también criticó la filosofía que rige la política exterior de Obama, que supuestamente algunos de sus asesores han definido como "no hacer cosas estúpidas", al indicar que ése no es un "principio organizativo" digno de un "gran país" como EE.UU.

Al respecto, el portavoz de Obama le salió al cruce al indicar que "nadie en la Casa Blanca diría que ésa es su forma de describir nuestro enfoque de política exterior".

Respecto de la crítica sobre Siria, indicó que hay "una diferencia honesta en cuanto a esa política" entre Obama y Clinton, y que el presidente "no quería apresurarse a proporcionar ayuda militar a la oposición siria" porque "podría haber caído en manos del EI", por lo que prefirió "esperar a conocer mejor" a los rebeldes.

Otros obamistas cuestionaron también a Hillary. David Axelrod, exconsejero y verdadero estratega de Obama para su llegada a la Casa Blanca en 2008, dijo:

"Sólo para aclarar, 'no hacer estupideces' quiere decir cosas como ocupar Irak, que fue una decisión trágicamente mala", dijo en Twitter. La referencia al voto de Hillary, como senadora, a favor de la invasión de ese país, algo de lo cual se arrepintió posteriormente, estuvo más que clara.

En la capital estadounidense tuvieron un fuerte impacto el tono que usó Clinton en la entrevista y el momento elegido para darla, cuando la popularidad de Obama está por el piso y enfrenta varias crisis de excepcional intensidad: desde Ucrania a Irak.

Según observadores, son esas mismas dificultades las que explican la toma de distancia de la ex primera dama. De ese modo, afirman, refuerza los indicios de que se lanzará a pelear por la presidencia en 2016, campaña en la que no querrá cargar con los lastres que deje la administración saliente.

Agencias EFE y AFP,

y Ámbito Financiero

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