4 de octubre 2012 - 00:00

Oposición terminó cuestionando el modo de protesta

La oposición dio varios giros ayer en el Congreso para acomodarse en la difícil posición en que la dejó la protesta de Prefectura y Gendarmería. Y hubo una secuencia casi reidera en esto. Temprano, cuando la crisis iba a en ascenso, Julián Domínguez convocó a los presidentes de los bloques y logró que firmaran una declaración donde pedían a los rebeldes «adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas». Impecable para las necesidades del Gobierno que por esas horas ya tenía la clara intención de comenzar a darle un tono institucional a esta crisis mezcla de una increíble impericia a la hora de liquidar sueldos y de la pasión del Estado por seguir siendo el primer pagador de sumas «no remunerativas» del país.

Junto a Domínguez pusieron allí la firma Agustín Rossi, Ricardo Gil Lavedra (UCR), Federico Pinedo (PRO), Eduardo Amadeo (Frente Peronista), Carlos Heller (Nuevo Encuentro), Patricia Bullrich (Unión por Todos), Alfonso Prat Gay (Coalición Cívica), Victoria Donda (Libres del Sur) y Juan Carlos Zabalza (Partido Socialista). El GEN y Unidad Popular agradecieron la invitación pero no estamparon la firma.

Poco después varios opositores se arrepintieron de haber firmado sin consulta previa a sus partidos. Por lo pronto en el Senado Amado Boudou y Miguel Angel Pichetto lograron poner a votar una declaración similar en la sesión de ayer. Pero los radicales, liderados por Luis Naidenoff y Gerardo Morales se rebelaron y no quisieron apoyar. María Eugenia Estenssoro los siguió.

En lugar de apoyar la declaración que antes habían apoyado en Diputados, los senadores radicales pidieron la interpelación de Juan Manuel Abal Medina y Nilda Garré. Se negoció algún tipo de visita más light, pero no hubo éxito y el intento quedó en la nada.

Mientras los diputados opositores se desvivían por Twitter intentando explicar que el apoyo a la declaración en Diputados en realidad no era al Gobierno, Morales en el Senado resumía: «Compartimos la preocupación del Poder Ejecutivo. Pero el reclamo que hacen las fuerzas se debe a un error en el decreto, no en la liquidación de los sueldos», línea que por entonces seguía el Poder Ejecutivo al culpar a los jefes de las fuerzas de no saber liquidar salarios. Está claro que esa posición estaba muy lejos de lo que firmó Gil Lavedra en Diputados. En el fondo a esa hora toda la oposición cuestionaba la metodología de la protesta.

En tren de fijar posiciones para esa hora Daniel Scioli decía: «Hay que llamar a la tranquilidad, confiar en la voluntad del Poder Ejecutivo Nacional que ha reconocido los errores en la implementación del tratamiento salarial y los ha corregido, es momento de reflexionar y volver a la normalidad, volver al trabajo y a las sensibles responsabilidades que se les han confiado a los integrantes de las fuerzas de seguridad».

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