- ámbito
- Edición Impresa
Orden cerrado en PRO-UCR: las PASO se juegan en cierre de listas
Ernesto Sanz, Lucas Llach y Lilia Puig de Stubrin en la convención del radicalismo. Habrá plataforma unificada con el PRO. Carrió hará la suya por separado.
Ernesto Sanz, Lucas Llach y Lilia Puig de Stubrin en la convención del radicalismo. Habrá plataforma unificada con el PRO. Carrió hará la suya por separado.
En la UCR y el PRO la orden de unificar ya llegó a las listas de diputados. Para los radicales de todo el país esas listas son la sal de la política, la garantía de supervivencia del partido, como lo vienen siendo desde que Fernando de la Rúa dejó la presidencia y la UCR se mantuvo igual como segundo partido con representación parlamentaria. De ahí que hasta hace poco no había mucha voluntad en ceder lugares al macrismo en las listas de diputados en cada provincia y alentarle al PRO colectoras sin mucho destino en las urnas.
La orden en el acuerdo entre los radicales y el PRO es clara: concentrar fuerzas y no desperdiciar en la interna para evitar que la dispersión en listas colectoras debilite resultados. Las PASO, como siempre fue, se jugarán en el cierre de listas; sólo unos pocos gozarán de autonomía para armar su propio esquema.
El número ya es contundente: el 85% de los candidatos a diputados del macrismo y la UCR en todo el país irán en lista única. Es decir, no habrá competencia entre los dos partidos. No hace falta explicar que la Coalición Cívica, donde tiene alguna fuerza, puede perder espacio con esta estrategia. Lo sabe Elisa Carrió y por eso el ambiente que se percibe en algunos distritos.
Quienes recuerdan el principio de las negociaciones entre los radicales y el macrismo, cuando Carrió ya daba señales de acercamiento, confirman que, sin la presión de los rebeldes radicales del norte que presionaban de la mano de Sergio Massa, quizás Sanz hubiera terminado siendo el candidato a vice de Macri y Carrió la segunda participante de unas PASO aun más testimoniales, con una unidad de hecho también en esa categoría.
Hay algunos privilegiados dentro del radicalismo que seguirán caminos paralelos. En Jujuy, Gerardo Morales sigue su propia estrategia: no acató la orden de unificar antes y menos lo hará ahora. El acuerdo que cerró en su provincia parece un sistema planetario: su candidatura a gobernador está en el medio. En la elección nacional irá colgado de tres boletas presidenciales: la que resulte de las PASO Macri-Sanz-Carrió, la de Sergio Massa y la de Margarita Stolbizer.
Por abajo, tendrá adherida a la lista de gobernador una de diputados por el PRO, otra por la UCR y otra por el massismo. Solamente a Morales se le permite semejante dispersión con el solo objeto de ganar Jujuy.
Hasta ahora las unificaciones confirmadas están encabezadas por Córdoba, Mendoza, Chaco, Formosa, Tucumán, Tierra del Fuego y Entre Ríos. Allí revisten radicales que se resistieron al acuerdo con Macri, los que apoyaron esa estrategia y los que aún no la aceptan. Pero en todos los casos se negocian listas unificadas.
En la Capital Federal también se juega un partido similar. Hasta hace una semana la definición en el distrito era más clara: o una lista de diputados de unidad entre PRO, UCR y Coalición Cívica o tres listas por separado. Ayer, la negociación estaba al borde de dejar dos listas en competencia: los macristas le ofrecían al radicalismo dos lugares (uno cantado a salir para Facundo Suárez Lastra y otro para una mujer), mientras que Carrió reforzaba su estrategia de confrontar con el macrismo en la Ciudad peleando con lista aparte, una decisión que, en realidad, respeta la estrategia original que se había fijado el grupo.
Así, la competencia para candidatos a diputados también se cierra en territorio porteño y esta vez mirando más a la interna y las chances de Martín Lousteau que al kirchnerismo.

