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Otra baja para el dólar paralelo: cerró en $ 4,75
Amado Boudou
A los grandes bancos les pidieron que se «autorregulen» y no compren los dólares que vende la entidad presidida por Mercedes Marcó del Pont. Por eso en el Forex-MAE, la principal plaza mayorista donde operan las entidades, los negocios sumaron apenas u$s 125 millones, la tercera parte de una rueda normal.
Guillermo Moreno, el secretario de Comercio Interior, le recordó desde temprano a cada una de las casas de cambio que abastecen al mercado marginal su compromiso de bajar al dólar 10 centavos diarios hasta llegar el viernes a $ 4,50. Las casas de cambio cumplieron y el «blue» bajó a $ 4,75, pero con escasas operaciones. De hecho, los negocios del MEC, la plaza de los corredores de cambio, bajaron en un 30% a u$s 170 millones.
Con los que no hay acuerdo ni presiones que valgan es con los ahorristas, que siguen retirando dólares de los bancos, aunque ahora en menor medida.
Las entidades se vieron obligadas a subir aún más las tasas de interés para retener depósitos en pesos. La Badlar, que es la tasa que surge del promedio diario de lo que pagan los bancos por plazos fijos a 30 días de más de $ 1 millón, llegó al nivel más elevado del año; un 21% anual. Que la Badlar, que es una tasa promedio, esté en esas alturas significa que a los grandes inversores se les paga hasta un 25% anual para que coloquen su dinero. Hay una escasez de pesos en la plaza.
En el Forex-MAE, el dólar abrió a $ 4,276 y llegó a tocar $ 4,279, pero aparecieron el Banco Nación y el Banco Central como vendedores y lograron bajarlo a $ 4,263. El Central recompró parte de lo que vendió y le quedó un saldo desfavorable de u$s 10 millones.
Pero a pesar de esta escasa venta de divisas, las reservas cayeron nada menos que u$s 204 millones a u$s 46.170 millones por el retiro de depósitos en dólares, a lo que hay que sumar la caída del euro. En las casas de cambio, a pesar de la baja de un centavo del dólar mayorista, la divisa siguió a $ 4,29. El euro, en tanto, siguió la tendencia que tuvo en el mundo y perdió 3 centavos, para cerrar a $ 5,83.
El dólar «contado con liquidación», que se utiliza para fugar divisas triangulando billetes norteamericanos, bonos en dólares y pesos, bajó a $ 4,75, favorecido por la fuerte caída de los títulos medianos en divisas.
El Bonar X, el bono más buscado por los inversores y uno de los favoritos para hacer «contado con liqui», como se lo llama en la jerga, perdió un 2,60%, afectado por la crisis de Europa, que derribó a todas sus Bolsas y a los papeles de los países emergentes.
La peor parte se la llevaron los títulos de la deuda en pesos, en particular los de más largo plazo. El Discount en pesos, el bono de referencia del canje de la deuda, perdió un 3,28% y vale $ 118. Cuando comenzó a cotizar en el mercado secundario en abril de 2005 valía $ 104. Es decir que en 5 años este papel subió menos del 20%. Su decadencia comenzó en enero de 2007, cuando el Gobierno intervino el INDEC.
El mercado cambiario muestra una mejor cara, hecho que tranquiliza a Amado Boudou, pero se están generando enormes presiones subterráneas que pueden agravar la situación. La baja de precios de la divisa es el resultado de maniobras de presión, no de medidas económicas genuinas. Los ahorristas siguen comprando dólares, y algunos hacen plazos fijos en pesos, pero las dos variantes son enemigas del consumo, que es la principal víctima de esta guerra entre tasas y dólares.
La reducción de subsidios y el sinceramiento de tarifas son medidas genuinas que no se tomaron. Son más auténticas y potentes que las amenazas y presiones para bajar el dólar.
El panorama internacional complica más a la plaza financiera local. Hoy se va a vivir otro día tenso, mientras el Gobierno apuesta a una convergencia en $ 4,50 del dólar oficial y el paralelo.


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