27 de junio 2016 - 00:00

Otra vez padeció la maldición de los penales

Tercera final consecutiva que pierde la Selección argentina y por segunda vez ante el mismo verdugo y de la misma manera: desde los 12 pasos en la definición. La Selección no jugó mal, pero le faltó gol.

DECEPCIÓN. Otra derrota por penales ante Chile en una final de la Copa América. Encima con Messi tirando su penal por arriba del travesaño. La generación de oro perdió otra chance de llevarse un título.
DECEPCIÓN. Otra derrota por penales ante Chile en una final de la Copa América. Encima con Messi tirando su penal por arriba del travesaño. La generación de oro perdió otra chance de llevarse un título.
Otra vez sopa. La Selección argentina se volvió a encontrar con su peor pesadilla, otra vez una final con Chile, como el año pasado y otra vez una derrota por penales, después de 120 minutos donde la Selección fue superior, pero no lo pudo definir en el arco de Claudio Bravo. Una definición que empezó con una atajada de Romero a Vidal, pero siguió con Messi tirándola por arriba del travesaño.

Una nueva decepción para una generación de oro que siempre se queda con la plata y con la frustración de no haber logrado el título. Era la revancha esperada y fue otra vez para los chilenos.

El partido empezó con mucho ritmo y a los 17 segundos de juego un remate de Ever Banega pasó muy cerca del poste derecho de Claudio Bravo. Argentina presionaba sobre la salida de Chile y los chilenos cuando la perdían hacían lo propio en terreno argentino.

En ese contexto, el partido se volvió trabado y con algunas infracciones violentas, que el veterano árbitro brasileño Heber Lópes no solo no supo cortar, sino que terminó muñequeando de tal manera, que terminó el primer tiempo con 10 jugadores en cada equipo, cuando en la proporción Chile pegó 3 a 1 con relación a la Argentina.

Argentina fue dominador en todo el primer período y tuvo tres situaciones claras para abrir el marcador: A los 18 minutos, Di María la pisó en el área entre dos rivales y remató alto; a los 21, Higuaín le robó una pelota en la salida a Gary Medel y quedó cara a cara con Bravo, pero su remate cruzado se fue junto a un palo y a los 23 Messi ejecutó un tiro libre y Otamendi cabeceó apenas alto. Después vinieron las expulsiones y el partido se desnaturalizó. Primero la de Marcelo Díaz por doble amarilla por dos infracciones a Lionel Messi. Fue a los 28 minutos y después, a los 42, la de Marcos Rojo por una fuerte infracción a Vidal, que terminó en una agresión de Aranguiz, que el árbitro Lópes amagó con echar a los dos (le llegó a sacar la tarjeta roja a Aranguiz), pero expulsó sólo al argentino.

Martino rearmó la defensa con Mascherano de central y Funes Mori de lateral, bajando Banega.

En el segundo tiempo, mejoró mucho Chile que manejó la pelota los primeros 15 minutos, hasta que Martino puso a Kranevitter por Di María para equilibrar el mediocampo y volver a soltar a Banega, que a partir de allí mejoró mucho su trabajo. A los 9 Higuaín tuvo su segunda y última oportunidad en el partido, pero la volvió a tirar por arriba. A los 11, la primera llegada de Chile, un tiro de Isla apenas desviado.

Entró Agüero por Higuaín y tuvo dos situaciones claras que desperdició por remates desvía dos y en el medio la llegada más clara de Chile con Eduardo Vargas, que superó a Funes Mori y remató cruzado exigiendo una buena tapada de Sergio Romero.

Messi, muy lejos del área, poco era lo que producía si bien con Agüero tuvo más movilidad en ataque. Los últimos minutos fueron dramáticos, porque primero se lo perdió Vargas ante un desborde de Beausejour y después Messi hizo una jugada espectacular desde la mitad de la cancha, gambeteando a cuatro rivales y rematando apenas desviado. Fueron a tiempo suplementario y en los primeros 15 minutos los dos tuvieron chances claras. Un cabezazo de Vargas que tapó Sergio Romero por el lado de Chile y un gran cabezazo de Agüero que Bravo manoteó volando para y rozó el travesaño. Chile sacó a Alexis Sánchez y puso a Silva para cerrar el partido y le salió bien porque llegaron a los penales. Allí la historia volvió a repetirse y otra vez Argentina se quedó con las manos vacías.

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