21 de agosto 2014 - 00:33

Pago en casa: más candidatos en contra que a favor de ley K

• Scioli fue el único que públicamente defendió el proyecto.
• Macri, en contra.
• Oposición, en debate.

Pago en casa: más candidatos en contra que a favor de ley K
Sin un instante de duda, Daniel Scioli y Mauricio Macri fueron los únicos candidatos presidenciables que explicitaron ayer una postura clara frente a la ley de "pago en casa" que anteanoche anunció Cristina de Kirchner y la semana próxima empezará a discutir el Congreso.

Como si ejecutaran un planificado paso de baile en espejo, Macri y Scioli reaccionaron de manera antagónica: el porteño, abiertamente en contra del plan K; el bonaerense, expresamente a favor. En el medio, los opositores Sergio Massa, Julio Cobos, Hermes Binner y Elisa Carrió, y el oficialista Florencio Randazzo optaron por posiciones menos extremas o, en algún caso, por un inicial silencio.

"No vamos a aplaudir otro default en el Congreso como en 2002", dijo Macri en referencia a la cesación de pagos que en diciembre de 2001 anunció, apenas asumido como presidente interino, Adolfo Rodríguez Saá. El cambio de domicilio de pago, según la definición oficial, "agravará los problemas", dijo Macri y recurrió a una metáfora futbolera. "Es como no aceptar el triunfo de Alemania, invitarlos a jugar y poner a Oyarbide de árbitro", dijo.

"Éste no es el camino, esto nos aleja del mundo, esto no traerá financiamiento externo", agregó el candidato presidencial del PRO y pidió "sentarse" con el juez Thomas Griesa a negociar una solución. Cuando estalló la crisis apenas la Corte de EE.UU. rehusó tratar el tema buitre, Macri planteó abiertamente "pagar el fallo" y desde entonces confrontó con cada una de las posiciones tomadas por el Gobierno.

En el otro extremo del ring, Scioli profundizó un menú que puso en práctica en los últimos meses: respaldar cada una de las iniciativas impulsadas por el Gobierno.

El gobernador-candidato pidió "colaborar y acompañar" el proyecto enviado anteanoche por la Casa Rosada para modificar el lugar de pago a los tenedores y reclamó que "no haya mezquindad política y egoísmo, sino grandeza y profunda responsabilidad" entre los dirigentes y postulantes.

Aunque no tiene diputados ni senadores que le responsan en el Congreso nacional, Scioli planteó que "todos los sectores políticos" apoyen la llamada Ley de Deuda Soberana y cuestionó, sin nombrarlo, a Macri.

"Algunos lamentablemente anticiparon su voto en contra; ahora yo pregunto votar en contra de esto, ¿qué significa? ¿votar a favor de qué? De los buitres, a favor de seguir pagando como sea", dijo el mandatario bonaerense. En esa línea, aseguró que "cuando uno gobierna hay que elegir entre lo ideal y lo posible y esto es lo posible para el país, lo que tiene que llevar tranquilidad" y "aportar certidumbre". Con libreto ultra-K, sacó a relucir su clásico optimismo sciolista al especular que "se va a encontrar una solución definitiva" y consideró un flagelo al modo en que operan los fondos buitre.

El resto del arco oficialista no reaccionó con la misma celeridad ni contundencia. Sergio Urribarri, el gobernador de Entre Ríos que se anotó en la carrera presidencial como candidato K, y el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, se han mostrado alineados con las decisiones que Cristina de Kirchner tomó a lo largo del conflicto buitre y ésa será, con o sin declaraciones públicas, la posición que mantendrán en esta etapa.

El tercer jugador en el póker de los candidatos top, Sergio Massa decidió replegarse por unas horas y convocar a su equipo económico para, recién hoy, exponer su postura y anticipar qué hará su bloque, el Frente Renovador, cuando se trate la ley en el Congreso (ver pág. 5). Massa se enfocó ayer con los economistas que integran su equipo en encontrar una postura equilibrada entre la posición del Gobierno, que considera riesgosa, y la postura abusiva de los fondos buitre.

Desde UNEN, en tanto, hubo palabras, pero la postura oficial se conocerá en estos días. Aunque ayer prefirió no hablar del tema, la postura de Julio Cobos parecía perfilarse, según decían desde la UCR, hacia una negativa a la ley enviada por la Casa Rosada en línea con la posición que tomó semanas atrás cuando planteó que el Gobierno debía acatar el fallo de Thomas Griesa y pagarles a los holdouts. Ernesto Sanz, el otro presidenciable del radicalismo, planteó que esperará la resolución oficial de la UCR cuando sus dirigentes, y economistas cercanos, se citen en Córdoba para un encuentro de legisladores nacionales (ver pág. 11).

El socialista Hermes Binner, la otra figura del frente opositor que espadea mano a mano con Cobos en intención de voto, aparece a priori con una interpretación menos extrema. De todos modos, en el PS son cautos porque Binner es diputado y tendrá que votar cuando se trate el proyecto. Elisa Carrió interpretó que "Cristina de Kirchner vive una guerra imaginaria" y dijo que "la primera lectura del texto denota una mascarada irresponsable de los errores cometidos por el propio Gobierno", aunque evitó definir postura.

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