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Para empezar a hablar de petróleo, rebeldes piden u$s 5.000 M
Rebeldes disparan a leales a Muamar el Gadafi en un barrio de Trípoli. Los enfrentamientos tuvieron lugar incluso a las puertas de un
hotel en el que se alojan los periodistas occidentales.
Como ocurrió tantas otras veces en estos años en países -como por ejemplo Irak- cuyos gobiernos fueron barridos por revueltas locales alimentadas militarmente y financiadas por las potencias occidentales, también en el caso de Libia la reconstrucción se entrecruza con los intereses de los grandes grupos de Estados Unidos y Europa, en primer lugar los de hidrocarburos.
El pedido para «cobrar» cuanto antes los 5.000 millones de dólares fue planteado por el representante del CNT, Aref Ali Nayed, durante una reunión sobre el futuro de Trípoli en Catar.
Las palabras de Ali Nayed no dejan dudas sobre el apuro con el que los insurgentes exigen el dinero.
«Pedimos el desbloqueo de 5.000 millones de dólares de activos libios actualmente congelados y que necesitamos cuanto antes», indicó el delegado del CNT refiriéndose a la situación del país, donde lo único que sobra son las armas y que necesita de todo, a partir de alimentos, medicinas y fondos para poder pagar los sueldos de la administración pública. Al cierre de esta edición, parte de sus reclamos fueron escuchados: el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el desbloqueo de u$s 1.500 millones en bienes libios depositados en bancos de EE.UU.
El dinero reclamado por los insurgentes es apenas una mínima parte del inmenso tesoro amasado a lo largo de los años por el clan liderado por Muamar el Gadafi: alrededor de 160.000-170.000 millones de dólares.
Más reclamos
De esta cifra, unos 700 millones están en las cajas fuertes de los Emiratos Arabes Unidos, y podrían ser los primeros en quedar a disposición de Trípoli, sólo después de haber obtenido el vía libre por parte de la ONU, que debe suspender las sanciones contra Gadafi aprobadas hace unas semanas.
«En el futuro haremos más reclamos de este tipo, pero ahora necesitamos urgentemente estas financiaciones para sostener nuestra economía», insistió Ali Nayed, cuyo auspicio es que ese dinero esté disponible «antes de fin de mes».
Mientras las columnas de humo siguen levantándose en diferentes puntos de Libia y con Muamar el Gadafi todavía sin aparecer, el tema de los fondos está bajo la lupa no sólo de los líderes del CNT sino también de las principales capitales del mundo, desde Washington hasta Estambul.
Precisamente esta última ciudad fue el escenario de una reunión del Grupo de Contacto (integrado por 28 países) sobre el futuro de Libia, encuentro en el que participa el presidente del CNT, Mahmud Yibril.
Turquía dio un firme respaldo a los pedidos del CNT, visto que el canciller de Estambul, Ahmet Davutoglu, pidió al Consejo de Seguridad de la ONU que «dé los pasos necesarios para responder a las necesidades financieras del pueblo libio».
Yibril llegó a Turquía procedente de Milán, donde se reunió con el premier Silvio Berlusconi, hasta hace pocos meses un gran amigo de Gadafi.
El «business» fue uno de los temas clave de la reunión: «Hemos ordenado descongelar una primera parte de fondos, por un valor de 350 millones de euros», afirmó Berlusconi, quien espera con ese gesto mantener la histórica relación privilegiada con la excolonia italiana.
Berlusconi también anunció que el lunes se firmará en Bengasi un acuerdo entre el coloso petrolero italiano ENI y el CNT para el suministro al país de gas y nafta.
El acuerdo tiene una cláusula muy particular, visto que Libia le pagará al ENI directamente en crudo.
Agencia ANSA


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