Las peleas dentro del macrismo y el clima de temporada electoral que se desató en la Legislatura porteña le frenaron ahora a Mauricio Macri la mayoría de las leyes que esperaba tener sancionadas antes de fin de año. A eso se agrega el disgusto de los legisladores por el veto del jefe de Gobierno a la llamada ley de publicidad exterior, que en su momento generó conflictos con el sector. Macri había enviado un proyecto muy restrictivo acerca de la publicidad en la vía pública y hasta hubo una manifestación de empresarios y empleados que aducían que la norma generaría desempleo. En la Legislatura, el proyecto se modificó para bajar su impacto y entre otros cambios se permitió la continuidad de las marquesinas. Pero ahora el Gobierno porteño rechaza esa flexibilización y hasta dentro del macrismo amenazan con insistir con la norma y desautorizar así a Macri. En la Ciudad, el veto parcial a una ley obliga a su revisión completa, es decir la norma no tiene vigencia de esa manera. Los diputados pueden aceptar la corrección y volver a sancionar la ley sin los artículos cuestionados o bien con mayoría especial votar nuevamente tal como lo habían hecho y así el jefe porteño no puede vetarla nuevamente. La polémica por la publicidad callejera, además provocó ayer la renuncia de un funcionario, también relacionada con la apertura de los sobres con la oferta económica para la concesión del mobiliario urbano. El jefe de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, Fabián Rodríguez Simón, de acuerdo con fuentes del Gobierno de la Ciudad, habría renunciado por el resultado de la ley de publicidad que pretendía más dura y no por las ofertas económicas que se presentaron en la licitación del mobiliario, que resultarían perjudiciales para el distrito. Simón manejaba el gabinete del ministro Juan Pablo Piccardo y mantuvo confrontaciones con la oposición. El jefe de la bancada kirchnerista, Diego Kravetz, lo acusó de «patotear a los manifestantes kirchneristas en Plaza de Mayo» y de «mandarles a pegar cobardemente a los docentes cuando quisieron instalar la carpa en protesta». En aquella oportunidad el funcionario fue agraviado y escupido por los activistas. El conflicto entre legisladores y el Ejecutivo por el veto a la ley en cuestión le agregó malestar al bloque PRO, donde, además, el malhumor parte de lo que suponen ha sido poca comprensión del jefe porteño para con los legisladores que pidieron a sus compañeros que les emitan el voto. En ese clima, la Legislatura quedó casi paralizada. Hasta ayer, la decisión de los bloques era no dar curso a más debates y pasar para el próximo ciclo de sesiones ordinarias, que comenzarán en marzo de 2009, la mayoría de las leyes pendientes. Los diputados solamente están dispuestos a votar el Presupuesto 2009 y las modificaciones tributarias el lunes que viene y en esa misma sesión coronar el último encuentro del año en el recinto con la designación de los integrantes de organismos de control como la Defensoría y el Ente de los Servicios Públicos. Pero la discusión sobre el presupuesto aún no está saldada, aunque hay voluntad del macrismo de aceptar mucho más recortes que los esperados. Ayer un surtido de organizaciones junto con diputados de la oposición al macrismo dieron a conocer un documento en contra del proyecto de Presupuesto 2009 que elevó Macri a la Legislatura. En una exposición, sindicalistas docentes y de la CTA explicaron su desacuerdo con la suba de impuestos y se quejaron por una gratificación que prometió Macri a los ministros. Avalaron esa movida los kirchneristas Diego Kravetz, Juan Cabandié y Cristian Asinelli; como legisladores de la Coalición Cívica, Diana Maffía; del socialismo, Verónica Gómez, y del ibarrismo, Gonzalo Ruanova.
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