3 de noviembre 2008 - 00:00

Paradoja de bancos árabes: sin crisis por veda de intereses

Manama - Los bancos islámicos del Golfo que lograron evitar las deudas que resultaron ser tóxicas para otras entidades financieras ahora están rogando que la crisis mundial pase por alto sus participaciones en inmuebles.

Los bancos islámicos, que controlan aproximadamente u$s 1.000 millones a nivel mundial, no tienen la misma flexibilidad que las instituciones convencionales para administrar los balances de riesgo. Por ejemplo, no pueden reducir la exposición al mercado inmobiliario con el uso de instrumentos derivados.

El destino de los bancos islámicos está íntimamente ligado a los inmuebles, ya que se les exige respaldar sus transacciones con activos materiales debido a la veda sobre el interés, considerado una usura bajo la ley islámica.

«Los bancos quizás hayan sido vistos inicialmente como menos afectados porque no pueden invertir en los instrumentos que causaron la inestabilidad actual», dijo Danie Marx, director del Tesoro y mercados de capitales del Banco de Inversión Europeo Islámico. «Sin embargo, a medida que el impacto de la crisis desborda sobre la región, ya sea como liquidez restringida o como el movimiento adverso de los precios de los activos de los bienes raíces, por ejemplo, podría empezar a perjudicarlos-», agregó. La confianza en el mercado inmobiliario del Golfo fue golpeada por la crisis financiera mundial y hay signos de que el auge inmobiliario de los últimos cinco años está por detenerse.

Los precios de las propiedades de Dubai durante el segundo trimestre aumentaron 16%, en comparación con el aumento de 42% en el primero, según la consultora de bienes raíces Colliers International.

  • Menor liquidez

    Al mismo tiempo que la crisis ganaba intensidad, la liquidez comenzó a reducirse, incluso en la principal región exportadora de petróleo del mundo, que rebosa de dinero después de seis años con aumentos en sus precios.

    El director ejecutivo del Banco Islámico CIMB de Malasia dijo que algunas instituciones del Golfo Arabe podrían hundirse con los mercados crediticios congelados y el desplome de los precios de las propiedades, si bien la ayuda oficial debería salvar a la industria de un declive prolongado.

    Sin embargo, los banqueros temen que las entidades islámicas no puedan aprovechar los fondos de emergencia establecidos por los gobiernos tal como lo hacen los bancos convencionales, debido a la veda sobre los intereses.

    El gobierno de los Emiratos Arabes Unidos más que duplicó su paquete de rescate inicial para bancos, llegando a u$s 33.000 millones, y los banqueros dicen que su promesa de garantizar los depósitos restauró la confianza en los mercados de capitales.

    «El hecho de que no hayamos visto inestabilidad en la adecuación de capitales de los bancos islámicos no significa que no pueda ocurrir», aseguró Marx.

    Los comentarios pesimistas de los banqueros contrastan con las declaraciones de los gobiernos de la región, que buscaron asegurar a los inversores que los bancos islámicos están a salvo de la tormenta financiera.

    Según el ministro de finanzas de Bahrein, Sheikh Ahmed al-Khalifa, la mayoría de los bancos de su país invirtió en la pujante región del Golfo Arabe en vez de en complejos activos extranjeros.

    Los bonos islámicos, o «sukuk», son un indicador de cómo se perjudicaron las finanzas y cuándo se recuperarán.

    Mohammed Damak, analista de operaciones financieras de Standard & Poor's, comentó que la crisis de liquidez impactó sobre el mercado mundial de los sukuk.

    La agencia indicó que la emisión global de sukuk estuvo en alrededor de u$s 14.000 millonesen los primeros ocho meses del año, respecto de los u$s 23.000 millones del mismo período del año pasado.

    A pesar de estas preocupaciones de corto plazo, algunos argumentan que los sólidos fundamentos económicos y el crecimiento de la región, así como la mayor predisposición de los gobiernos a inyectar liquidez, podrían compensar el impacto de una modificación en los precios de los bienes raíces sobre los bancos islámicos.
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