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Paradoja: el precio en la Argentina sería mayor que en N. York
Este planteo no cuestiona las retenciones a la exportación porque las desgravaciones impositivas prometidas en Petróleo Plus son en realidad una reducción de las mismas: se emiten certificados por mayor producción que se descuentan de los derechos para exportar.
Del lado de las refinerías sin petróleo propio (Shell, Esso y parcialmente Petrobras), se sospecha que «Pan American cuenta con cierto respaldo del gobierno para reclamar el aumento en el precio del petróleo».
El argumento en medios oficiales sería que «desde la última suba del petróleo, los combustibles al público subieron entre 25% y 30%, por lo cual las refinerías obtienen un margen que supera al que reciben en el resto del mundo». Por su parte, en Pan American sostienen que «las inversiones de las productoras ayudaron a mantener el autoabastecimiento y los precios al público desde 2003, cuando se fijaron las retenciones a la exportación de crudo en 45%».
Desde esta posición, «ahora que cae el precio internacional, se abre la oportunidad de mejorar los ingresos de las productoras, porque los precios de los combustibles que cobran las refinerías ya están más alineados con los de la región, donde se están concretando rebajas».
Este virtual conflicto entre productoras y refinadoras tiene un elemento adicional. El petróleo se factura y se paga en dólares. Los combustibles se venden en pesos. De este modo, si el precio del crudo sube y al mismo tiempo se devalúa el peso, es mayor el impacto sobre las empresas que refinan, y como consecuencia sobre los valores al público.
Una suba de 10% a 12% en el precio del petróleo en dólares equivale a un aumento en la misma moneda de 7,5% a 9% en los combustibles y lubricantes porque, según las refinadoras, 75% de su costo es petróleo. En pesos, hoy la suba sería de 15%, pero sólo si el dólar se mantiene a $ 3,33.


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