18 de noviembre 2008 - 00:00

Paradoja: el precio en la Argentina sería mayor que en N. York

El precio del petróleo en el mercado interno subiría entre 10% y 12% aun cuando en el mercado internacional no encuentra todavía un piso. Si las negociaciones con las refinerías prosperan y se concreta ese aumento, se daría la paradoja de que el valor interno del petróleo más liviano llegaría a u$s 55, levemente por encima del cierre de ayer para el West Texas Intermediate (WTI) de referencia en EE.UU. y la Argentina.

El precio local del petróleo se ubica ahora entre u$s 42 y u$s 47, de acuerdo con una fórmula que resta en el mercado interno, el efecto de las retenciones a la exportación. También a negociaciones entre productoras y refinerías y a la calidad del crudo.

Por ahora, el incremento del petróleo viene sólo impulsado por Pan American Energy, sociedad que nuclea a British Petroleum y al grupo Bulgheroni. Por ser la segunda productora del país (después de YPF que refina su propia producción),la empresa encabeza el movimiento, mientras los demás productores como Chevron o Total saben que si PAE gana, ocurrirá como en diciembre de 2007, cuando todas subieron el precio.

Pan American vende sobre todo a Esso, cuya refinería usa petróleo más pesado. Su intención es subir el valor del crudo denominado Escalante de u$s 42 a u$s 50. Después la seguirían las demás productoras, de modo que Total, por ejemplo, que vende el crudo Medanito de mejor calidad en la Argentina, pasaría a cobrar el barril de u$s 50 a u$s 55.

  • Condicionante

  • Según PAE, «el programa Petróleo Plus que lanzó el gobierno la semana pasada sólo puede dar resultado si, junto con los incentivos fiscales del plan, hay un aumento en el precio del petróleo que cubra los costos actuales de extracción en la Argentina y las productoras puedan dedicarse a nuevos desarrollos y a exploración».

    Este planteo no cuestiona las retenciones a la exportación porque las desgravaciones impositivas prometidas en Petróleo Plus son en realidad una reducción de las mismas: se emiten certificados por mayor producción que se descuentan de los derechos para exportar.

    Del lado de las refinerías sin petróleo propio (Shell, Esso y parcialmente Petrobras), se sospecha que «Pan American cuenta con cierto respaldo del gobierno para reclamar el aumento en el precio del petróleo».

    El argumento en medios oficiales sería que «desde la última suba del petróleo, los combustibles al público subieron entre 25% y 30%, por lo cual las refinerías obtienen un margen que supera al que reciben en el resto del mundo». Por su parte, en Pan American sostienen que «las inversiones de las productoras ayudaron a mantener el autoabastecimiento y los precios al público desde 2003, cuando se fijaron las retenciones a la exportación de crudo en 45%».

  • Oportunidad

    Desde esta posición, «ahora que cae el precio internacional, se abre la oportunidad de mejorar los ingresos de las productoras, porque los precios de los combustibles que cobran las refinerías ya están más alineados con los de la región, donde se están concretando rebajas».

    Este virtual conflicto entre productoras y refinadoras tiene un elemento adicional. El petróleo se factura y se paga en dólares. Los combustibles se venden en pesos. De este modo, si el precio del crudo sube y al mismo tiempo se devalúa el peso, es mayor el impacto sobre las empresas que refinan, y como consecuencia sobre los valores al público.

    Una suba de 10% a 12% en el precio del petróleo en dólares equivale a un aumento en la misma moneda de 7,5% a 9% en los combustibles y lubricantes porque, según las refinadoras, 75% de su costo es petróleo. En pesos, hoy la suba sería de 15%, pero sólo si el dólar se mantiene a $ 3,33.
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