31 de marzo 2011 - 00:00

Peligroso: Al Asad se desdijo de sus promesas de apertura

Los sirios siguieron con atención el esperado discurso del presidente Bashar al Asad ante el Parlamento. El dictador no dio señales de apertura y, al contrario, culpó de la crisis de su régimen a una «conspiración extranjera».
Los sirios siguieron con atención el esperado discurso del presidente Bashar al Asad ante el Parlamento. El dictador no dio señales de apertura y, al contrario, culpó de la crisis de su régimen a una «conspiración extranjera».
Damasco - El presidente sirio Bashar al Asad pronunció ayer un esperado discurso, el primero desde el inicio de una inédita ola de protestas contra su régimen, pero, contrariamente a lo que había afirmado su entorno, dio marcha atrás con la promesa de anunciar el fin del estado de emergencia que rige desde 1963.

En su discurso, pronunciado ante el Parlamento y transmitido por televisión, un desafiante Al Asad dijo que Siria enfrenta una «gran conspiración» internacional y que las reformas políticas no son una prioridad. Con esto último, dio por tierra con las expectativas de Estados Unidos, que, según la secretaria de Estado, Hillary Clinton, aún esperaba el lanzamiento de una agenda reformista que, en los hechos, jamás se produjo desde su llegada al poder en 2000, tras la muerte de su padre Hafez.

La canciller de Barack Obama había reflotado el martes las viejas especulaciones acerca de la vocación modernizadora del dictador, en un intento por diferenciar el caso sirio del de Libia

-que ha derivado en una intervención internacional-, pese a que el régimen de Damasco también ha reprimido brutalmente a los opositores, con un saldo de hasta 130 muertos según los sectores prodemocráticos.

«Esta conspiración es diferente en su forma y por el momento elegido, por lo que ocurre en otras partes en el mundo árabe», declaró, estimando que los enemigos del país habían aprovechado la situación para sembrar el caos. «El último objetivo de la conspiración contra Siria es que renuncie a la resistencia contra Israel», denunció.

La eventual caída del régimen tendría consecuencias cruciales para Medio Oriente, toda vez que Siria es el principal aliado de Irán y un país que apoya a organizaciones ampliamente consideradas terroristas como la libanesa Hizbulá y la palestina Hamás. Damasco le reclama a Israel la devolución de los Altos del Golán, que perdió en la guerra de 1967.

Los servicios secretos sirios, además, son sospechados por el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri, producido en 2005.

Al Asad se abstuvo de anunciar el levantamiento del estado de emergencia, que rige en el país desde 1963. Tampoco anunció nuevas leyes sobre el pluralismo político y los medios de información.

Preocupación

«El estado de emergencia puede crear algún sufrimiento a la población, pero, en cambio, no podemos aplazar nuestra preocupación por la salud de los niños», indicó. «Somos totalmente favorables a las reformas. Es el deber del Estado. Pero no somos favorables a las disidencias», insistió.

Indicó que las reformas políticas comenzaron hace diez años y se proyectarán a otros diez, pero no pueden estar ligadas a «condiciones estacionales», como la actual oleada de revueltas en la región.

«Es cierto que estamos retrasados, pero se debe a otras prioridades. Nuestra prioridad es la estabilidad de Siria, es un hecho, pero no una justificación», explicó.

El dictador agregó que las «prioridades» del próximo Gobierno serán la lucha contra la corrupción y contra el desempleo.

El gabinete dirigido desde 2003 por Mohamed Nayi Otri dimitió el martes, y la prensa local especuló ayer sobre el posible nombramiento de un elenco de tecnócratas para llevar a cabo las esperadas reformas.

La principal consejera del tirano, Busaina Shaaban, había declarado el domingo que la decisión de derogar el estado de emergencia había sido tomada ya por las autoridades. Por eso causó decepción ayer el mensaje presidencial.

En vigor desde la toma del poder por el partido Baaz en 1963, el estado de emergencia reduce las libertades públicas, permite la detención de toda persona «sospechosa o que amenace la seguridad» y autoriza la vigilancia de las comunicaciones y la censura de prensa.

El movimiento de protestas iniciado el 15 de marzo por el llamado de páginas de Facebook, una de las cuales se titula «Revolución siria 2011», convocó a manifestar el viernes en el país en memoria de los «mártires» y para apoyar las reivindicaciones democráticas.

En Deraa, epicentro de las protestas en el sur del país, miles de manifestantes participaron nuevamente ayer en los funerales de Jalil Zatima, de 17 años, que murió el martes por la noche tras haber sido herido hace una semana en los enfrentamientos, indicó un militante de una organización de defensa de los derechos humanos. Los manifestantes marcharon hacia el cementerio gritando «antes la muerte que la sumisión».

Hasta ahora, los enfrentamientos causaron entre 55 y 130 muertos, según las fuentes. En Latakia, principal puerto de Siria, 300 manifestantes realizaban una sentada enarbolando una bandera en la que podía leerse «No a las disidencias, sí a la paz y a la libertad».

Agencias AFP, EFE y DPA,

y Ámbito Financiero

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