- ámbito
- Edición Impresa
Penan ejecutivos por un probable triunfo socialista
Proglio, que ganó 1,6 millón de euros (2,1 millones de dólares) el año pasado, podría ser una de las principales víctimas del límite propuesto por Hollande para los pagos a los presidentes ejecutivos de las firmas controladas por el Estado.
Pero son varios los ejecutivos franceses de alto nivel que tienen una mirada cauta sobre los próximos comicios.
El tope es una de las distintas medidas -incluyendo un impuesto a la renta de un 75 por ciento para quienes tengan ingresos superiores al millón de euros- que Hollande sostiene que son necesarias para restaurar la equidad en Francia, parte de su respuesta a Nicolas Sarkozy por las políticas que considera favorecen a los ricos.
Los críticos creen que el tope -que podría implicar que el pago para el CEO de EDF caiga al menos dos tercios a no más de cerca de 500.000 euros- es una pieza de la campaña electoral que podría restarles a las compañías su capacidad para atraer talentos. Y consideran que la medida podría intensificar un círculo incestuoso entre el Estado francés y las corporaciones, ya que se tornaría mucho más fácil atraer ejecutivos del Gobierno que del sector privado que ya disfrutan de generosas bonificaciones.
Retroceso
Hasta el año pasado, un 26 por ciento de los CEO franceses había tenido sus primeros trabajos en el Gobierno, un porcentaje mucho mayor que en Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos, según un estudio realizado por la firma de investigación ejecutiva Heidrick & Struggles.
«Si un país como Francia impone un tope (de salario) arbitrario, están casi retrocediendo en los términos sobre cómo se paga a ejecutivos de compañías y empresas estatales», indicó Simon Wong, un socio del grupo de lobby de accionistas Governance for Owners.
«Una de las reformas clave desde hace una o dos décadas fue la libertad de la estructura salarial de estas firmas, así podrían competir mejor con el sector privado», indicó Wong.
Incluso cuando algunos comparten el objetivo general de restringir el pago a los ejecutivos, les preocupa que la propuesta de Hollande sea como emplear un hacha en una situación que requiere de un bisturí.
«No estoy en contra de repensar el pago a los CEO», indicó Vincente Cunat, un profesor del London School of Economics.
«Parece demasiado simple para mí e impulsado por los incentivos erróneos», agregó.
Un nuevo Gobierno galo podría ser libre para recortar el pago a compañías en las cuales tiene una mayoría de acciones, como el conglomerado líder en el sector de la energía nuclear Areva y el operador de aeropuertos Aeroports de Paris, así como EDF.
También podría influir fuertemente a otras compañías en donde tiene más del 25 por ciento, lo que implica que los CEO de firmas que van desde GDF Suez, en la que el Gobierno tiene una participación del 36 por ciento, hasta France Telecom, donde tiene un 27 por ciento, podrían ver sus salarios recortados si la propuesta de Hollande se convierte en ley.
«La izquierda moderna maneja las cosas de una manera moderna», indicó una fuente cercana a la campaña de Hollande, enfatizando que el límite sería calculado en forma diferente según cada compañía. «Está la ley, y está el pensamiento de la gerencia sobre compensaciones, y eso es lo que se necesita cambiar en Francia. La regulación por sí sola no resulta suficiente», indicó la fuente.
Agencia Reuters


Dejá tu comentario