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Pese a la crisis, arteBA 2009 cierra mañana con buen balance
«Chancho bola» y «Friso», las dos obras de Nicola Costantino, que adquirió la Fundación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, gracias a un aporte privado, en un año en que las compras institucionales tuvieron un importante incremento.
Pero lo cierto es que, para arteBA, éste es el año de los amigos, ya que de un modo u otro han estado presentes, o ayudaron a subsanar carencias que hoy pasan inadvertidas, generadas sencillamente por la baja en los alquileres de los stands (hoy son casi todos enormes), y por el costo cada día más elevado del espacio y el montaje. Para comenzar, están los amigos personales, como Karina Rabollini, que estuvo junto a la ejecutiva Teresa Frías hasta que se encarrilaron las compras; o coleccionistas como Eduardo Costantini, que se instaló en el Barrio Joven para compartir tardes enteras con los artistas; o Juan Cambiaso que no faltó ni un solo día, al igual que Dudu Von Thielmann y Jean Louis Larivière.
Se sabe que Chandon rompió el hielo, al comprar una fotografía de Charly Nijensohn, que la misma firma amiga patrocina el Barrio Joven (que este año lucía casi tan elegante como un museo) y que, además, llevó un interesante grupo de pintores callejeros que con su estética llamativa y bien definida, ayudaron a suplantar el montaje de las costosas instalaciones. Por su parte, el Banco Ciudad alquiló dos amplios stands; en el primero exhibe parte de su colección de arte, y en el segundo presenta el «Espacio niño» de Nora Iniesta, una propuesta donde los chicos pueden dibujar y expresarse; también allí se realizan las «Charlas de Living» todas las tardes a las 19, con especialistas de la institución que aportan su experiencia y explican cómo se forja una colección.
Entre las compras institucionales, Mercedes Benz compró una obra de Marcela Fernández Mouján, y la Fundación American Express donó 20.000 dólares a la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes para la adquisición de obras. Así su director, Guillermo Alonso, Adriana Rosenberg (Fundación Proa) y Sergio Baur (Asuntos Culturales de la Cancillería) seleccionaron el «Friso» de nonatos y una «Chancho Bola», de Nicola Costantino. Artista también favorecida por el Programa Matching Funds de Zurich, que donó fondos para que el MAC (Museo de Arte Contemporáneo) de Salta comprara «Costurera» -una fotografía que cita un cuadro de Berni- y «Rojo con él» de Liliana Porter. También a través del Matching Funds, el Museo de Bellas Artes Franklin Rawson de San Juan se quedó con una pintura de Carlos Gorriarena y el Malba con una escultura de Artur Lescher.
Este año hasta La Rural resignó una pequeña parte su ganancia y debutó destinando 9.000 dólares a un programa de estímulo a las artes. Con esta cifra (que bien puede servir de parámetro para medir los costos del arte contemporáneo), la empresa se llevó siete obras, una fotografía de Bruno Dubner, una pintura de San Poggio y un dibujo de Lola Goldstein, «Le rêve», una bella animación digital de Estanislao Florido, y tres dibujos de Florencia Rodrigues Giles.
La Embajada de Brasil organizó una muestra paralela, la Fundación Proa aportó como siempre la sala de prensa, intervenida por la artista Gachi Harper, y Marta Minujín recreó la Galería Blanda de los años 70.
Es sabido que en los momentos difíciles la amistad se pone a prueba, y con la Feria de este año arteBA no hace otra cosa que cosechar certezas.

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