El 27 de febrero de 2010, un sismo de 8,8 grados Richter y un posterior tsunami devastaron seis regiones del centro y sur del país, con un balance de 526 muertos, 800.000 damnificados y daños materiales por unos u$s 30.000 millones.
Piñera, que era mandatario electo y estaba a punto de relevar a la entonces presidenta, la socialista Michelle Bachelet, asumió la reconstrucción del país como una de las principales tareas de su administración. Ahora, a pocos días de que el 11 de marzo Bachelet vuelva la Presidencia, el gobernante muestra orgulloso el nivel de avance de los trabajos para levantar lo que el terremoto destruyó.
El asunto más delicado fue la reparación y reconstrucción de 222.418 viviendas afectadas por el terremoto y el tsunami, que es cuestionada por asociaciones de vecinos y organizaciones sociales. Estas voces críticas creen que el Gobierno se puso una meta demasiado ambiciosa y que en su afán por alcanzarla, cometió errores y dejó de lado a los vecinos en un proceso que los tocaba directamente.
Según cifras oficiales, las obras para la reconstrucción de la infraestructura de comunicaciones, los edificios públicos y las viviendas superan los u$s 4.000 millones. De este monto, unos u$s 2.600 millones corresponden a la reconstrucción o reparación de las viviendas afectadas.
El informe más reciente del Ministerio de Vivienda revela que el 88% de esas viviendas ya fueron entregadas a sus moradores, lo que significa un total de 195.000 hogares: 92.000 casas totalmente nuevas y otras 103.000 que fueron reparadas. Unas 26.000 obras se encuentran en ejecución y se entregarán en las próximas semanas y meses, lo que equivale al 11,6% del total, mientras el 0,4% restante aún no se empezó a reparar o reconstruir.
Casi la mitad de las viviendas que aún esperan el inicio de las obras están en la región del Bío Bío, una de las más afectadas por el terremoto y el tsunami.
El ministro de Vivienda, Rodrigo Pérez, que esta semana acompañó a Piñera en la llamada "gira de la reconstrucción" por las zonas afectadas, dijo recientemente que le hubiese gustado completar todas las obras, aunque consideró que lo conseguido es "un logro muy grande".
Pero no todo el mundo comparte el positivo balance de las autoridades. Henry Herrera, coordinador de Ciudadanía y Territorio, un observatorio de vivienda y políticas públicas que nació tras el terremoto, considera que Piñera se equivocó al plantear la reconstrucción como una tarea de sólo 4 años de duración.
"Pasaba de ser un esfuerzo de Estado a un esfuerzo de Gobierno, porque Piñera lo circunscribió al plazo en que iba a gobernar", explicó.
Además, aseguró que muchas de las nuevas viviendas son de dudosa calidad. Según Herrera, la situación es peor en zonas rurales, donde la reconstrucción era "menos atractiva" para las empresas constructoras que recibieron los subsidios estatales. "Las constructoras que operan en esas zonas son las peor calificadas porque edificar ahí tiene un costo mayor", señaló.
Para Tusy Urra, dirigente vecinal de la Villa Olímpica, un barrio de Santiago también afectado por el terremoto, las cifras oficiales no reflejan la realidad. "Los únicos beneficiados fueron el sector privado, las inmobiliarias y las constructoras", denunció Urra, quien agregó que algunas empresas dejaron las obras a medias.
| Agencia EFE |


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