12 de mayo 2014 - 00:00

Pintos, dueño del Luna Park

Presentación de "Abel". Abel Pintos. Con M. Predacino (guitarra, charango), A. Pintos (guitarra), A. Hernández (piano, teclados), C. Di Cicco (batería, percusión) y N. Córdoba (bajo, teclado). Participación: E. Gurevich, G. Medina (violines), K. Bara (viola) y P. Carabajal (cello). (Luna Park. Repite el 13/5).

Es impresionante el fenómeno de Abel Pintos, quien llegó de Ingeniero White a Buenos Aires de la mano de León Gieco y del productor y periodista Víctor Pintos (con quien no tiene parentesco alguno), en tiempos en que Soledad Pastorutti era la gran revolución marketinera del folklore. Por aquella época, su único camino era la música de raíz tradicional, Gieco era su gran guía y muchos le cuestionaban su modo de cantar por ser muy cercano al de Mercedes Sosa. Pasó tiempo, pasaron modas y artistas. Pintos se fue atreviendo cada vez con sus propios temas y modificó su estilo. Del folklore fue mutando a la balada romántica, del sonido más autóctono a otros más internacionalizados, de su herencia vocal de "la Negra" a un timbre más personal.

Y llegamos a este presente, que tiene ya un par de años, en el que el cantante no se cansa de vender discos por cientos de miles cuando son pocos los que tienen esa suerte- ni de llenar grandes espacios con jovencitas que, muchas veces, tienen tal grado de fanatismo que compran entradas para cada una de las funciones. Y se da el sorprende hecho de que tanto su más reciente "Abel" como el anterior "Sueño dorado" (que, por si fuera poco, es un producto caro de CD + DVD) se siguen vendiendo en simultáneo y ocupan lugares destacados en los rankings semanales.

El último fin de semana arrancó su segunda serie de siete presentaciones en el Luna Park que concluirán mañana. Y se prepara para actuar en noviembre en el aún más grande Estadio Único de La Plata en la primera quincena de noviembre. Si de música hablamos, Pintos no sorprende. Sus canciones cumplen con muchas de las recetas del baladista al uso. Y su larga lista de temas sumó temas del último disco más algunos cuantos hits de diferentes momentos. Es muy profesional en el manejo de su voz y en los acompañantes que elige, y que a ratos incluye, como en el disco, un cuarteto de cuerdas con arreglos de Guillo Espel. Pero es obvio que está ofreciendo algo que mucha gente -mayoritariamente mujeres, por cierto- quiere escuchar y que tiene un enorme carisma; ese misterio que siempre resulta muy complicado de explicar.

R.S.

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