10 de marzo 2010 - 00:00

PJ rebelde también obligó a radicales a retroceder

El anuncio de ayer de Cristina de Kirchner cambió todo el escenario en el Congreso, que ahora pasará a ser protagonista absoluto del debate sobre el uso de las reservas para el pago de deuda. Pero dos horas antes de esa definición presidencial, en el Senado la puja entre oficialismo y oposición había llegado a límites insostenibles.

La situación estalló para el Gobierno cuando el radical Gerardo Morales y el puntano Adolfo Rodríguez Saá le comunicaron a Miguel Pichetto que el acuerdo al que había llegado con Morales el día anterior no sería respetado.

Morales y Pichetto habían acercado posiciones al establecer que se respetaría la integración de 8 opositores y 8 oficialistas en la Bicameral de control de los DNU incorporando como novedad que la presidencia de ese cuerpo pasaría a manos de uno de los opositores.

El radicalismo temía que se judicializara la decisión que tomó el recinto del Senado la semana pasada cuando la oposición modificó la conformación de la Bicameral incorporando un miembro más, cargo que se le cedió al cordobés Luis Juez dejando al Gobierno en minoría absoluta. Cuando le pidieron a Juez que resignara ese cargo para volver a la proporción anterior, estalló el escándalo.

Al mismo tiempo, la UCR se había comprometido a respetar los tiempos parlamentarios en el tratamiento del DNU de reservas, lo que le daba al Gobierno unos 10 días de plazo para intentar una negociación antes que éste fuera derogado.

Una reunión de Morales con el resto de las cabezas de la oposición hizo dar marcha atrás con ese acuerdo. Pichetto debió enfrentar en la reunión de Labor Parlamentaria de ayer que le comunicaran que la Bicameral seguiría con mayoría opositora, que la sesión para derogar el DNU sería la próxima semana y que no habría postergación en el trámite para rechazar al acuerdo a Mercedes Marcó del Pont.

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