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PJ: una crisis que puede detonar una guerra mayor
El tema lo exploró anteanoche el jefe de la CGT -y presidente del PJ de Buenos Aires- durante una charla que mantuvo, en Ituzaingó con los intendentes Hugo Curto y Alberto Descalzo, luego de un acto en memoria de Néstor Kirchner y para recordar el primer paro a la dictadura, el 27 de abril de 1979.
De aquella huelga, convocada por el grupo de los 25, participó el metalúrgico junto a otros dirigentes, como Roberto García y Roberto Digón, Descalzo montó el recordatorio -también por la elección de 2003- e invitó a Curto y a Moyano, que apareció flanqueado por Omar Plaini, Jorge Mancini y Octavio Argüello.
En un aparte se coincidió en que en unos días deberá reactivarse el partido porque debe montarse un Congreso que delegue, entre otras cuestiones, la conformación de alianzas partidarias para las elecciones en el Consejo.
Sobrevoló -se jura que prácticamente no se charló en detalle- una cuestión adyacente: el pedido de renuncia que Baldomero «Cacho» Álvarez, con auspicio del ala política del sciolismo, le hizo a Jorge Landau como apoderado partidario. Dijo Álvarez, que lo hará en «la próxima reunión» del Consejo.
Ayer, desde el moyanismo se mostraban sorprendidos. «No hubo ninguna consulta», dijeron. Se sabe que la relación entre el camionero y «Cacho» no es la mejor.
Tiene otro efecto. La avanzada contra Landau ocurre justo en el momento en el que el ala gremial empezó un diálogo con los intendentes para tratar de establecer alguna pauta de acuerdo de cara a la confección de las listas de octubre. Un pacto defensivo para «limitar» la intromisión K.
El incidente Landau se desató luego de una charla que mantuvo el apoderado con Martín Sabbatella, convocado por Mariano West y Juliana Marino en el Congreso, en la que se habló de la posibilidad de que se aplique un régimen de «colectoras invertidas» en los distritos.
Landau dijo que eso es técnicamente imposible. Pero Álvarez, luego de una cumbre con Alberto Pérez, pidió su renuncia con el argumento de que tuvo una «actitud inconsulta». En La Plata fueron más lejos. Hablaron de que Landau «colaboró con un enemigo».
Aparece de fondo, la discusión sobre cómo se ordenará el esquema de toma de decisiones. En La Plata suma rechazo Julián Domínguez que ayer recurrió a una invocación divina. Dijo que «si Dios y Cristina quieren» será el candidato a vice de Scioli.
En tanto en Mar del Plata, otro aspirante, Gabriel Mariotto, participó del congreso de la UOCRA y recibió el apoyo público de Gerardo Martínez en la disputa por la vicegobernación.

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