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Portugal: logró reelección el presidente conservador (y duro castigo al premier socialista)
Anibal Cavaco Silva, el presidente conservador de Portugal, dialoga con los periodistas, confiado después de haber emitido su voto. Su triunfo por sobre el Partido Socialista del primer ministro José Sócrates y la elevada abstención marcaron el descontento de la población con la marcha de la economía.
Su principal rival, Manuel Alegre, candidato del Partido Socialista (PS) del primer ministro José Sócrates, no logró su objetivo de obligar a Cavaco a disputar una segunda vuelta al obtener sólo un 19% de sufragios.
Las elecciones presidenciales, celebradas en medio de la grave crisis económica que vive Portugal y el temor a que deba pedir ayuda económica externa (ver página 17), registraron una alta abstención, de casi un 53% frente al 38,74 de los comicios anteriores, en 2006.
En la jornada electoral se produjeron además fallas en el sistema informático que, según portavoces de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), pudieron perjudicar el sufragio, aunque el Gobierno aseguró que no fueron causa de la elevada abstención.
Tanto Cavaco como Alegre y los otros cuatro candidatos que competían habían exhortado a la población a acudir a las urnas y desafiar el clima anormalmente frío que vive el país en estos días.
Los aspirantes con menores posibilidades de ganar la elección, según los sondeos previos, dieron al final una sorpresa y sumaron más votos de lo esperado, un 26% en total, con el médico Fernando Nobre, que superó el 13%, a la cabeza.
Objetivo frustrado
Estos cuatro candidatos, procedentes de la izquierda, restaron al final más votos a Alegre que a Cavaco, pese a que su reconocido objetivo común era forzar al jefe de Estado a una segunda vuelta.
Francisco Lopes, respaldado por el Partido Comunista, quinta fuerza parlamentaria, logró un 7%, y el diputado de Madeira José Coelho, del pequeño partido Nueva Democracia, un 4,3%.
Por último el diputado socialista y ex alcalde de la ciudad septentrional de Viana do Castelo, Defensor Moura, que se presentaba como independiente y sin el apoyo de su partido, fue votado por el 1,6% de los electores.
En el partido de Cavaco, el Social Demócrata (PSD, conservador) la jornada electoral se vivió con euforia mientras en las filas del PS se notaba el temor a que la reedición de la ya difícil cohabitación con Sócrates se haga aún más tensa.
El PS ganó las elecciones municipales y legislativas de 2009, pero perdió la mayoría absoluta lograda en 2005 y sólo ha podido aplicar las duras medidas económicas necesarias para reducir el déficit fiscal gracias a la abstención del PSD en el Parlamento.
Distanciamiento
La campaña electoral de estas presidenciales, en las que Cavaco reprochó la mala situación en la que se encuentra el país tras seis años de gestión socialista, ha agravado aún más el distanciamiento con el Gobierno, que advirtió a su vez de que no permitirá que el jefe de Estado se inmiscuya en las tareas del Ejecutivo.
Sobre las malas relaciones entre los dos grandes partidos que han gobernado las tres décadas de democracia portuguesa instaurada por la Revolución de 1974, planea la grave crisis económica y la posibilidad de unas elecciones legislativas anticipadas.
El presidente del PSD, Pedro Passos Coelho, advirtió ya que si Portugal se ve obligado a pedir ayuda financiera externa solicitará que se celebren nuevos comicios, aunque durante la campaña electoral Cavaco aseguró que no tiene «apetito» por usar sus atribuciones para disolver el Parlamento, cosa que figura entre sus funciones.
El jefe de Estado, de 71 años, que también fue primer ministro entre 1985 y 1995, podrá usar esa atribución a partir del mes que viene cuando sea investido presidente por un segundo y último período de cinco años.
Agencias EFE, DPA y ANSA


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