Uno de ellos es el de la autoproclamada República de Transnistria, en Moldavia, donde ayer precisamente se lanzó un llamado a la dirigencia rusa para examinar la posibilidad de reunificación.
Una reacción en cadena también podría darse en las dos regiones georgianas separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, reconocidas por Moscú después de la guerra relámpago con Tbilisi en 2008.
En Osetia del Sur un partido pidió el pasado enero un referendo para reunificarse con su gemela rusa de Osetia del Norte.
Con el reconocimiento de la independencia de Crimea tras el referendo, Putin creó de todos modos un precedente peligroso dentro de Rusia: el secesionismo, prohibido por ley y hasta ahora bajo control, podría recuperar aliento en el turbulento Cáucaso del Norte, o incluso en el hoy tranquilo y próspero Tatarstán.
| Agencia ANSA |

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