La desesperación de las autoridades egipcias por lograr una participación masiva en las urnas quedó reflejada en la ampliación en un día de las elecciones presidenciales, que debían terminar ayer, y las amenazas de sanciones para quienes no emitan su voto. Los centros electorales estuvieron casi vacíos (foto) -sólo votó el 37%- y eso fue visto por el Gobierno de facto como un elemento que restará legitimidad al mariscal Abdel Fatah al Sisi, ideólogo del golpe que derrocó al islamista Mohamed Mursi y cuya victoria en los comicios está asegurada.
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