La conmemoración del Día del Trabajador volvió a mostrar la fragmentación del movimiento obrero. Además de la CGT en Obras Sanitarias y del sindicalismo oficialista en Ferro, con Mauricio Macri, hubo actos de las dos vertientes de la CTA (que se encaminan a una fusión el año que viene) en la carpa itinerante de los docentes, en el Congreso; del Frente de Izquierda (FIT), en la Plaza de Mayo, y uno más de agrupaciones menores de izquierda en el Obelisco.
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En el Congreso las CTA de Hugo Yasky y Pablo Micheli reclamaron la convocatoria a un nuevo paro general aunque aclararon que será necesario consensuarlo con otros sectores. Yasky, en tanto, adelantó que habrá una nueva marcha federal contra el Gobierno que llegará "el 20 de junio a la Plaza de Mayo con las banderas en alto", dijo. Los dirigentes dijeron estar confiados en sostener la "unidad en acción" con la CGT, una posibilidad que parece cada vez más lejana.
En la Plaza de Mayo el FIT levantó la apuesta y reclamó una huelga nacional por 36 horas e impulsar "una gran campaña por la reducción de la jornada laboral, para que todos trabajen y para que nadie más tenga que dejar su vida en la fábrica".
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