23 de febrero 2015 - 00:00

Punto agónico jugando mal

Matías Pisano convirtió el gol que le dio el agónico empate a un Independiente que  fue la contracara del equipo que venció a Newell’s.
Matías Pisano convirtió el gol que le dio el agónico empate a un Independiente que fue la contracara del equipo que venció a Newell’s.
Parece que en Independiente cammbió (jugadores) para nada cambiar. El equipo dirigido por Jorge Almirón es cicleotímico: en un partido alimenta un sueño y en el otro lo borra con un soplido al aire. Ayer salvó agónicamente un punto ante un Sarmiento que fue puro orden y supo aprovechar los ya consabidos desacoples defensivos.

El equipo de Junín se escalonó en el fondo y le jugó de igual a igual. Manejado por Gervasio Núñez, con el acompañamiento de Sánchez y el sentido utilitario del resto, el equipo visitante se las ingenió para complicarle el trámite a un local que sólo fue un cúmulo de voluntades dispersas.

Independiente sufrió los bajos desempeños del uruguayo Diego Rodríguez y de Mancuello en el medio. Núñez siempre superó por la punta a Gustavo Toledo y los centro al área de Independiente siempre fueron ganados por la gente de Junín.

El planteo de Almirón para jugar de local y ante un equipo recién ascendido resultó mezquino. Con Papa como volante por izquierda, el equipo perdió peso ofensivo, que recién lo recuperó con los ingresos de Benítez por el ex Vélez, y de Valencia por un apagado Lucero.

El partido era parejo, estaba para cualquiera y tras un centro por izquierda de Sánchez, el cabezazo de Cuevas puso en ventaja a Sarmiento.

Independiente fue a buscar el empate, pero careció de ideas. Sin embargo, a falta de juego colectivo, se pudo llevar el agónico punto con una buena habilitación de Valencia que Pisano definió para calmar un poco la Caldera del Diablo.

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