27 de octubre 2010 - 00:00

¿Qué hay detrás de inflación K?

Desde hace aproximadamente tres años, la economía argentina se caracteriza por dos ingredientes fundamentales, llamativos y muy inusuales en el mundo: una muy alta inflación real que ya ronda el 30% y una inflación oficial (del INDEC) de menos de la mitad de ese valor.

Muchos se preguntan cuál es la lógica detrás de ambas cifras. ¿Por qué empeñarse en volver a estar entre los países con mayor inflación del mundo? ¿Por qué destruir la reputación de un organismo (el INDEC) que hasta no hace mucho era respetado y del país en general? ¿Por qué el Gobierno haría algo que destruye su propia credibilidad ante la población?

Respuestas

Las respuestas abundan, listo sólo tres de las que más frecuentemente encontramos en el discurso de los analistas: a) para tener menos erogaciones correspondientes a la deuda atada a la inflación, b) para que los aumentos nominales de sueldos que ferozmente negocian los sindicatos no se traduzcan en reducción de actividad económica (aunque acá la causalidad es de ida y vuelta), y c) para que en los papeles los resultados de las administraciones K luzcan bien, logrando que las estadísticas reflejen menos pobres y mayor aumento real de salarios.

Las respuestas a) y b) pueden tener algún mérito, pero la c), ninguno, ya que la gente no es tonta. De todos modos, las respuestas a) y b), aunque puedan ser parte de la historia, a mi entender no son los motivadores fundamentales de la actual política, sobre todo si se incluye en la ecuación la enorme pérdida de credibilidad del Gobierno frente un creciente porcentaje de votantes.

¿Qué otra explicación razonable existe entonces? Por supuesto que siempre podemos pensar en explicaciones que atribuyen la situación actual a la imaginada irracionali-dad del matrimonio gobernante, pero eso tampoco me convence.

Para completar el dibujo de situación agreguemos dos datos muy conocidos. Por un lado, algo que tanto la Presidente como su esposo no se cansan de repetir: la preeminencia de la política sobre la economía. Por el otro, el conocido estilo K de manejar el poder con la billetera. ¿Pueden estos dos datos políticos explicar las dos características fundamentales, llamativas e inusuales de la economía argentina?

Poder asegurado

Ahí está la lógica: con una inflación real del 30% y una formal y única referencia oficial del 12%, los Kirchner se aseguran un ajuste discrecional anual del 18%, que amansa a todos aquellos cuyo presupuesto dependa directa o indirectamente de ellos. De esa manera mantienen la política en caja y aseguran su poder.

Desde la perspectiva K, la inflación, la pérdida reputacional del país y su propia pérdida de credibilidad pueden ser vistos como el precio que un país complicado como la Argentina y sus gobernantes deben pagar para mantener cierto orden.



(*) Economista y director del MBA, UCEMA.

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