11 de enero 2011 - 00:00

Quién es el joven que puso a Estados Unidos ante un espejo aterrador

Jared Lee Loughner, el autor de la matanza de Arizona, en una foto de sus años de estudiante en la Mountain View School. Ya entonces alarmaba a compañeros, profesores y autoridades con su personalidad perturbada.
Jared Lee Loughner, el autor de la matanza de Arizona, en una foto de sus años de estudiante en la Mountain View School. Ya entonces alarmaba a compañeros, profesores y autoridades con su personalidad perturbada.
Washington - Jared Lee Loughner ya era un poco «raro» en la Mountain View School, según recuerdan sus compañeros de ese entonces, y ya había señales de que abusaba de las drogas. Sin embargo, el joven delgado de cabello oscuro siempre fue «muy simpático» y accesible. Al menos lo suficiente como para tocar en la banda de jazz del colegio.

Luego conoció a su novia y se aisló con ella, según contó un amigo de la infancia. Cuando rompió con la chica, se convirtió en un solitario y parecía «cada vez más perturbado». «Me contaba historias raras y yo me preguntaba de qué me estaba hablando realmente», recordó.

Hoy, tras el atentado de

Loughner contra la diputada estadounidense Gabrielle Giffords y el baño de sangre con seis muertos en Tucson, Arizona, se sabe que ése fue sólo el principio y que recién después vino la verdadera caída. Estudiantes y maestros de la clase de Algebra en el Pima Community College componen en retrospectiva la imagen de un hombre joven con fuertes signos de inestabilidad espiritual y trastornos tan fuertes que le temían.

Incidente

Estuvo, por ejemplo, aquel incidente el primer día del nuevo año escolar en junio pasado. El maestro del college, Ben McGahee, planteó una pregunta de aritmética simple y quedó completamente sorprendido por la explosiva y confusa respuesta: «¿Cómo podés negar la Matemática en lugar de aceptarla?», exclamó Loughner. Esto alarmó lo suficiente a McGahee como para informar a la dirección de la escuela, que envió a un empleado de seguridad del campus a la clase.

Sin embargo, el comportamiento extravagante de Lough-ner -que pasaba de la risa histérica a los brotes agresivos- no cesó, sino que se agravó, según cuentan maestros y compañeros de clase. En los exámenes solía escribir respuestas incomprensibles como: «Come+duerme+límpiate los dientes=matemática».

«Me preocupaba la seguridad de mi escuela y de mis alumnos», dijo McGahee al diario The New York Times. Cuando escribía en el pizarrón siempre observaba a Loughner por el rabillo del ojo por temor de que hiciera algo. «Tenía miedo de que sacara un arma», dijo.

No sólo él. La estudiante Lynda Sorenson cuenta que desde el principio la inquietaba Loughner. Comenta que en clase siempre tenía mirada de loco y que muchas veces caminaba en círculos por el parque de la escuela, «una y otra vez». Sorenson escribió alguna vez en un e-mail que tenía miedo de que Loughner se pusiera violento. «Espero que pronto se vaya de la clase y no regrese con un arma automática», señaló.

Diez días después, la estudiante lo tuvo claro. «Tenemos a un alumno seriamente perturbado y ellos (la dirección de la escuela) intentan establecer cómo sacárselo de encima sin que haga algo grave», le escribió en un e-mail a una amiga.

Pero llevó un tiempo que fuera expulsado de la escuela. McGahee dijo que se hicieron varios intentos en la dirección, pero la respuesta era siempre la misma: «Está bien, pero no hizo nada hasta ahora como para lastimar a alguien», se lamenta McGahee. Dice que hizo lo que pudo.

La dirección de la escuela actuó sólo cuando el 29 de septiembre algunos colegas encontraron en YouTube un video en el que Loughner describía la universidad como «anticonstitucional». En tanto se sabe que hubo otra serie de videos con frases sin ton ni son sobre el control de la conciencia, la gramática y abusos por parte del Gobierno.

No se sabe cuándo comenzó Loughner a obsesionarse con Gabrielle Giffords. Lo que está claro es que en 2007 la vio en una pequeña reunión de ciudadanos y el día después le contó a su amigo Alex Montanaro.

Loughner preguntó a Gif-fords algo como «¿por qué las palabras significan lo que significan?» y, al parecer, se enojó porque la funcionaria no le dio la respuesta que esperaba, dijo Montanaro al diario The Washington Post.

Después de ello, Loughner habló pocas veces sobre Gif-fords. «Por eso no era algo que yo creyera que se iba a convertir en una historia importante», confesó Montanaro. Por lo visto, se equivocó de pleno.

Agencia DPA

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