30 de diciembre 2016 - 22:28

“Quiero estar con Carrie”

Su hija Carrie la observa actuar en un show que tuvo lugar en Las Vegas.
Su hija Carrie la observa actuar en un show que tuvo lugar en Las Vegas.
Los Angeles - "Quiero estar con Carrie", fueron las últimas palabras de la actriz Debbie Reynolds, que murió un día después de su hija, Carrie Fisher, la "Princesa Leia" de Star Wars. Lo dijo su hijo, Todd Fisher. Reynolds, de 84 años, se sintió mal mientras estaba en casa de Todd para hablar sobre los detalles del funeral de Carrie. "Está con Carrie ahora", agregó Todd al comentar la muerte de la estrella del cine, probablemente debido al excesivo estrés sufrido tras el fallecimiento de su hija. Madre e hija juntas también en la muerte. Una impresionante historia de amor, tan fuerte como la que tal vez ni la una ni la otra compartieron con los hombres que transitaron por sus vidas.

La veterana actriz, que tuiteó personalmente la evolución de la enfermedad de su hija después del infarto sufrido en el vuelo a los Estados Unidos desde Londres, se descompensó mientras organizaba el entierro junto a Todd y a su nieta Billie Lourd, la hija de Carrie, también actriz y continuadora del linaje familiar, que se destacó en la serie Scream Queens. Por ello ahora los familiares y todo Hollywood debaten sobre un funeral para dos, o de una tumba para ambas, dada su unión tan fuerte, aunque algunas voces se preguntan si sería justo, pues ambas actrices tuvieron, cada una de ellas, marcado brillo propio.

Personalidades del cine y seguidores volcaron ayer en las redes sociales su tristeza por la doble pérdida y han compartido recuerdos e imágenes de madre e hija, como una fotografía de 1963 en la que aparece Carrie Fisher de niña, sentada en un taburete y observando escondida entre bambalinas a Debbie Reynolds en una actuación en Las Vegas.

"¿No son hermosos?", recordó Debbie Reynolds, mirando una antigua fotografía de sus hijos, durante una entrevista en 2015 con Entertainment Weekly. "Fueron criados en el estudio MGM. Fui muy dichosa, muy dichosa de tener estos hijos. Sólo fui afortunada", añadió.

Los recuerdos de Fisher de aquellos años eran agridulces. En una entrevista en 2011 junto a su madre en el programa de Oprah Winfrey, explicó que su relación fue "volátil" y destacó que hubo un tiempo, cuando era joven, en el que quería tener "su propia vida" y "no ser la hija de Debbie Reynolds". "Ser mi hija fue difícil para Carrie porque en la escuela el profesor la llamaba Debbie. Pero supongo que no estaba tan mal porque ahora yo soy la madre de la princesa Leia en cualquier sitio al que voy", contrapuso Reynolds, en tono irónico, en la misma charla.

La mala pata de Reynolds en su vida sentimental tampoco ayudó a crear un ambiente familiar calmado.

Para contar esa relación tan especial, de tanto amor filial, se rodó un documental, "Bright Lights", el año pasado, cuyo estreno está previsto por HBO durante 2017. Allí se conocerán los tempestuosos abandonos y reconciliaciones relámpago de Debbie con Eddie Fisher, el padre de Carrie y Todd, quien la abandonó para irse con Elizabeth Taylor, hace seis décadas. También se podrá ver la transformación de una hija, que fue casi "un mueble de escenografía" en los sets de filmación cuando era muy niña, y luego estrecha consejera y confidente durante los sucesivos dos divorcios de Debbie. Carrie tendría tras su debut rutilante una carrera dispar en el cine, incursionando también como autora de guiones, durante toda una vida de lucha contra las adicciones a las drogas y el alcohol y con un breve matrimonio con el cantante Paul Simon.

En su punto profesional más alto, Fisher también vivió sus momentos personales más delicados debido a su adicción al alcohol y las drogas y su trastorno bipolar, una oscura época que Reynolds recordaría después como el punto en el que su relación "tocó fondo".

"Creo que siempre hemos sido abiertas y honestas y eso es por lo que no nos llevamos bien en el pasado. Como madre tienes que dar tu opinión y si eso causa una grieta, pues la causa. Carrie y yo tenemos discusiones y llegamos a puntos sin retorno, pero salimos de ahí queriéndonos la una a la otra", afirmó Reynolds en una entrevista en 2010 en The New York Times.

Sin dudas los papeles más inolvidables de Carrie quedaron vinculados a la saga interplanetaria, con sus participaciones posteriores en "El Imperio contraataca" (1980), "El regreso del Jedi" (1983) y, casi como impensado canto del cisne, en "El Despertar de la Fuerza" (2015).

Por parte de Debbie, luego del divorcio de Fisher en 1959, se casó al año siguiente con Harry Karl, un magnate del calzado y apostador compulsivo, del que se divorció en 1973 y se desposó, por última vez, en 1984 con Richard Hamlett, un empresario inmobliliario de Las Vegas. El último divorcio fue a mediados de los año noventa y ambos matrimonios dejaron a Debbie prácticamente en la calle, debiéndose declarar en bancarrota. Pese a todo, con la misma tenacidad de cuando era adolescente, se puso de pie y se mantuvo activa en los rodajes hasta sus últimos días. En 2001 rodó para televisión "These Old Broads", con guión de su hija Carrie, con un papel dentro de un cuarteto para su vieja enemiga, Liz Taylor, con la cual estaba en paz desde hacía décadas.

Debbie tuvo una gran afición además de la actuación, que fue la de ser una de las más relevantes coleccionistas de recuerdos de Hollywood. Su colección privada llegó a reunir más de cuatro mil objetos ligados al cine, que remató hace unos cinco años obteniendo una recaudación cercana a los 25 millones de dólares.

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