30 de diciembre 2008 - 00:00

Quintero: el folklore que dio el buen paso al jazz

Conocido por su trayectoria folklórica, Juan Quintero hizo un buen debut en el ámbito del jazz.
Conocido por su trayectoria folklórica, Juan Quintero hizo un buen debut en el ámbito del jazz.
Tucumano de nacimiento y artista destacado de las últimas camadas del folklore, Juan Quintero ha hecho conocer su trabajo -la composición y, muy especialmente, la interpretación vocal- a través de un dúo que comparte con Luna Monti y del trío Aca Seca junto al pianista Andrés Beeuwsaert y el percusionista Mariano Cantero. También ha compartido experiencias musicales con otro guitarrista, Edgardo Cardozo.
Con una carrera en ascenso y un reconocimiento creciente en el mundo del folklore, entonces, resultaba una interesante curiosidad el anuncio de «Juan Quintero y el jazz» con que se publicitó su concierto de Notorious. Pero a poco de averiguar, y mucho más a partir de escucharlo en vivo, se descubre que sí se trataba de una experiencia diferente en relación a lo que hace habitualmente, aunque en rigor nada tuviera que ver con el jazz.
Nacido en la cabeza del guitarrista, compositor y productor discográfico Fernando Tarrés -director de BAU Records-, dentro de una línea que llama «Márgenes», la idea es armar un «envoltorio» ligado en algún sentido a la música de cámara y «utilizar» a Quintero, o mejor dicho a su voz, como un instrumento. Independientemente de que el jazz nada tiene que ver con eso, la idea es más que interesante, porque si algo sobresale en el tucumano es la belleza y la expresividad de su voz.
Y Tarrés viene trabajando desde hace tiempo en ese territorio límite entre lo popular y lo culto, con una tonalidad que se permite libertades a lo Stravinsky o a lo Bartók. Lo visto en este concierto inicial -que como ellos mismos confiesan, sirven «para calentar motores»- indica que hay todavía mucho por pulir. Porque la voz que canta melodías populares, generalmente folklóricas tradicionales o no tanto, no siempre se instala cómoda entre los arreglos instrumentales, y porque los planos tímbricos no tienen todavía el equilibrio que la propuesta y la historia de los participantes merece.
Resultan muy logradas, por caso, las versiones de la vidala santiagueña «Soy de Sumampa», de «Equipaje» -una zamba del propio Quintero- o «La cruzadita», una chacarera de factura moderna de Pepe Núñez, aunque no tanto otras interpretaciones en formato cuarteto, quinteto o sexteto. Y vuelve a ser el Juan Quintero más conocido y sin dudas demoledor cuando queda al frente exclusivamente con su guitarra o apenas acompañado por la flauta o la melódica de Juan Pablo Di Leone para piezas como «Maricón», de su pluma, el gato «El buen remedio», o una zamba del entrerriano Carlos Aguirre.

Dejá tu comentario