10 de marzo 2009 - 00:00

Realidad sin velos y buen nivel de cine

«La sangre brota», fuerte cuadro familiar del argentino Pablo Fendrik se suma a las historias europeas de mafiosos, etarras, tratantes de blancas, etc., que aparecieron con fuerza en la muestra de Pinamar.
«La sangre brota», fuerte cuadro familiar del argentino Pablo Fendrik se suma a las historias europeas de mafiosos, etarras, tratantes de blancas, etc., que aparecieron con fuerza en la muestra de Pinamar.
Pinamar (Enviado especial) - Un subgénero inhabitual apareció con mucha fuerza en Pantalla Pinamar. Dicho subgénero se llama «qué mal viven los europeos». La mafia napolitana de «Gomorra», la mafia etarra (no cabe otro término) de «Todos estamos invitados», los chicos ricos unidos hacia el crimen del holandés «Hermanos de sangre», los colegiales patoteros de «Cobardes» (con excelente música del argentino Pablo Sala), los ecos de la trata de personas en «El silencio de Lorna», y esto recién empieza.
Buen nivel de cine, graves cuadros de la realidad actual, a los que desde acá se suma la nueva de Pablo Fendrik, «La sangre brota», demasiado golpeadora, sobre conflictos familiares. Detalle de superficie, «El silencio de Lorna», de los hermanos Dardenne, está hecho con tanta economía, que la protagonista apenas tiene senos, lo cual no le impide desnudarse a cada rato (eso sí, siempre de mala gana).
La contracara estuvo en el pasatiempo «Notturno Bus», donde una parejita pelea eficazmente contra agentes secretos por un chip, y en las historias sentimentales argentinas de la competencia nacional: «La ronda», «Lluvia», «Amorosa Soledad», todas dirigidas por mujeres. Lo mismo, «La extranjera», novedad de Fernando Díaz, por ahora exhibida sólo a la prensa, con María Laura Cali como una quejosa queriendo aclimatarse a la tierra del abuelo santiagueño, y el divertido Arnaldo André como un estanciero aclimatado a su manera. Quejoso también, el relator del documental sobre esquiladores «Querida Mara, cartas de un viaje por la Patagonia», de Carlos Echeverría, en tanto los peones se divierten pese a sus desgracias.
Al cierre de este envío se presentaban otras dos novedades locales: «El artista», de Cohn y Duprat, ya elogiado en los festivales de Roma y Mar del Plata, y «El torcán», de Gabriel Arregui, sobre el singular e intenso cantor de tango Luis Cardei, representado por uno de sus hijos. Y ya se viene otra clase de artista, «Luisa», de Gonzalo Calzada, con Leonor Manso como una mujer que se las ingenia para ganar plata en el subte fingiendo diversas afecciones. Hay gente así. También hay un buen promedio de público, incluso muchos que se alegran de estar acá y no en Europa. Para equilibrar la imagen, la gente del Festival de Málaga invitó a todas las delegaciones a un almuerzo. Pero eso es otra historia.
P.S.

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