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Rebelión de meretrices en Holanda
El nuevo sistema que lanzó el Gobierno holandés de mayor control a las trabajadoras sexuales puso en pie de guerra al Barrio Rojo.
A pesar de que la iniciativa persigue un fin loable, que las meretrices demuestren que ejercen esa tarea de forma voluntaria, ha provocado una agria polémica en el país de los tulipanes, conocido, entre otros, por los locales del Barrio Rojo de Amsterdam, donde se calcula que ejercen la prostitución cerca de 3.000 trabajadoras.
El debate sobre el denominado oficio más antiguo del mundo no es nuevo ni siquiera en Holanda, considerada cuna de la tolerancia en muchos aspectos, aunque para algunos sea, sin embargo, excesivamente laxa en algunas políticas. La historia de los diferentes barrios rojos de Holanda tiene una tradición secular: hace cerca de 200 años los ayuntamientos del país estaban obligados por ley a registrar los burdeles.
No obstante, hace justo un siglo se decidió prohibir ese tipo de concentraciones de burdeles como la de Amsterdam, en neerlandés, «barrio rosa», «roze buurt» por el color de las lámparas y accesorios que, desde las primeras épocas ya definía sus conocidos escaparates. No obstante, la actividad estaba tolerada.
Agencia DPA


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