12 de mayo 2011 - 00:00

Rebelión en UCR bonaerense por acuerdo con De Narváez

Ricardo Alfonsín
Ricardo Alfonsín
La bronca contenida en la UCR de la provincia de Buenos Aires comenzará a hacerse pública en las próximas horas. La rebelión contra el acuerdo entre Ricardo Alfonsín y Francisco de Narváez acelera el desprendimiento de un sector del partido liderado por el histórico Federico Storani y varios intendentes bonaerenses, que ya pusieron la mira en una eventual candidatura presidencial de Hermes Binner.

«No han consultado el acuerdo con nadie, no hubo ninguna instancia orgánico-partidaria para debatir y este acercamiento a De Narváez generó mucho malestar. Emplean la estrategia del hecho consumado», se quejó ayer Storani, líder de la radical Corriente de Opinión Nacional. Intendentes de la UCR como Miguel Lunghi, de Tandil, Carlos Gorosito, de Saladillo, tampoco avalan el acuerdo con Unión PRO y la rebelión podría extenderse aún más de la mano del GEN de Margarita Stolbizer que manda en Azul a través de la intendencia del panradical Omar Duclós.

En el interior de la provincia de Buenos Aires los caudillos radicales no terminan de decodificar el viraje en el discurso de Alfonsín. De adalid de la social democracia pasó a ser el impulsor de un acuerdo con el peronismo conservador ligado, vía De Narváez, a Carlos Menem y al sindicalista Luis Barrionuevo, principal sostén de la candidatura del diputado-empresario a gobernador.

Reflejo

El cierre de la inscripción de alianzas en la Capital Federal fue un reflejo de esa todavía silenciosa insurrección bonaerense. El Partido Socialista y el GEN, socios de la UCR en el Acuerdo Cívico y Social, cerraron con Proyecto Sur de Fernando Pino Solanas y dejaron aislado al radicalismo. Demasiada pérdida teniendo en cuenta que el acuerdo con De Narváez ni siquiera está formalizado por el comité bonaerense que conduce el alfonsinista Miguel Bazze.

El Modeso de Leopoldo Moreau por ahora está alineado con Alfonsín, pero en las segundas líneas tampoco digieren la alianza con De Narváez. El candidato a presidente de la UCR prometió hacer diputada a Cecilia, hija del histórico dirigente bonaerense, y también habría premios para Ricardo Jano y Eduardo Santín. El aval alfonsinista al acuerdo con De Narváez y el rechazo del sector de Storani reflejan una curiosa paradoja política: el hijo del expresidente radical se cansó de despotricar contra Cobos y Ernesto Sanz por impulsar un acuerdo con Unión PRO que supuestamente vaciaría de principios al centenario partido. Y Storani fue el principal sostén bonaerense de la trunca candidatura presidencial de Sanz.

Los radicales amotinados en la provincia de Buenos Aires ya avisaron que, en caso de materializarse la sociedad Alfonsín-De Narváez, impulsarán la candidatura presidencial de Hermes Binner. El cosmos panradical podría asegurarse el segundo término en la fórmula a través de Stolbizer. Y la candidatura para gobernadora bonaerense podría recaer en Graciela Ocaña, un puente directo a Proyecto Sur de Fernando Pino Solanas.

Como anticipó este diario en su edición de ayer, el jefe de Unión PRO no sólo avisó que pretende el control del Ministerio de Seguridad de la Nación de un eventual Gobierno alfonsinista, sino que también planteó exigencias a la hora del armado de listas de intendentes en el principal distrito electoral del país. Avellaneda, Lomas de Zamora y La Plata, donde postula a Gonzalo Atanasof (hijo de Alfredo, diputado nacional), son las plazas que más le interesan a esta porción del Peronismo Federal.

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