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Rebelión de vecinos de San Telmo contra Macri
DENUNCIARON EL ABANDONO DEL BARRIO, INSEGURIDAD Y PRESENCIA DE MANTEROS Y “SALADITAS” QUE PROVOCA CIERRE DE LOCALES
Los vecinos de San Telmo firmaron ayer un petitorio en la Plaza Dorrego que presentarán principalmente al Gobierno porteño y también al nacional para pedir soluciones por el deterioro del casco histórico.
En el encuentro, vecinos y comerciantes denunciaron que San Telmo está en decadencia. Los graffiti ocupan las fachadas de los edificios, la basura rebasa de los contenedores, las calles, las veredas, las rampas y los cordones están deteriorados y el comercio ilegal ya invadió el casco histórico.
En octubre del año pasado, el por entonces ministro de Ambiente, Diego Santilli, sostuvo que era inminente el reordenamiento del espacio público en San Telmo. Sin embargo, medio año después el barrio sigue igual de mal.
Según un relevamiento realizado en marzo por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA), la calle Defensa cuenta a lo largo de sus 11 cuadras con 187 locales, de los cuales 43 están desocupados. Más específicamente, 33 están vacantes, 8 en alquiler, uno en construcción y otro en venta.
En la protesta de ayer, los comerciantes, entre ellos anticuarios y dueños de galerías de arte se refirieron a la fuerte presencia de manteros y "saladitas" como algunos de los causantes del cierre de los comercios. Según denunciaron, la competencia desleal es una postal corriente en el barrio.
De acuerdo con este informe, San Telmo es la zona más afectada por la desocupación, con casi cuatro locales cerrados por cuadra, seguido por la avenida Nazca, con 40 locales cerrados en 13 cuadras (3,1 por cuadra). De todas maneras, es difícil comparar el encanto del casco histórico de la Ciudad con lo que otros barrios tienen para ofrecer.
A lo largo de la reunión, los vecinos firmaron un petitorio en el cual se le pedirá principalmente al Gobierno porteño y también al nacional invertir los recursos necesarios para empezar a cuidar el barrio y proteger el valioso patrimonio histórico, cuyo deterioro ya empezó a denotar una caída tanto de turistas como de los propios argentinos que elegían San Telmo para salir a pasear.
Por otro lado, entró en la agenda del encuentro el tema de la usurpación de edificios públicos y propiedades, tal es el caso del ex Padelai, historia que parece no tener fin.
A las reiteradas denuncias que iban relatando en el corazón de aquella plaza con poca luz, se les sumó la constante inseguridad en el barrio, por lo cual exigieron, como sucede en otras zonas de la Capital, mayor presencia de la Policía Federal y la Metropolitana.
"Somos el barrio de la feria de Plaza Dorrego y de los anticuarios, del mercado, de las cantinas y de los pubs, del diseño y del arte, del tango y del rock, de los hoteles boutiques y de las pensiones, de las librerías y de los teatros, de las ferreterías, del almacén y de la cocina de autor", recitó el primer vecino que tomó el micrófono. Sin embargo, sus palabras se opacaron cuando comenzó a enumerar el triste deterioro de San Telmo.

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