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“Rec 2”: una fórmula de terror que aún funciona
Los directores españoles Jaume Balagueró y Paco Plaza conocen bien los resortes del género como para mantener entretenidos a sus fans, sin ahorrar chorros de sangre y humor negro.
La película de terror española «Rec» fue lo bastante original como para lograr convertirse en un fenómeno de taquilla local, luego exportado en forma del remake hollywoodense «Cuarentena», y con piernas suficientes para lograr una secuela. «Rec 2» empieza con el último plano de la primera entrega, es decir con la periodista de un equipo de TV metida en un edificio lleno de zombies rabiosos, filmándose a sí misma antes de sucumbir frente a las horribles criaturas que pululan a oscuras por el lugar.
Esta vez la fórmula es la misma, pero con un par de vueltas de tuerca. La primera radica en colocar las cámaras ya no en poder de periodista sino en manos de un grupo policial de elite armado hasta los dientes, que si bien debe documentar los pormenores del presunto virus con un sofisticado equipo de video, tiene el poder de fuego para repeler rápida y violentamente a los feroces engendros que los acechan en el siniestro lugar.
Por otro lado, hay toda una nueva identificación del problema principal; ahora sabemos, a través de un experto que lidera a este grupo de elite, que en realdiad los zombies rabiosos no son provocados por un virus, sino por la síntesis del mal surgidos de un caso de posesión diabólica estudiado por el Vaticano. Y ademas, hay otro equipo de cámaras formado no por profesionales de ningún tipo, sino por unos jóvenes inadaptados que luego de hacer explotar muñecas inflables como gracia, terminan sumándose a la operación de cuarentena con las esperables, e ingratas, consecuencias.
Los co-directores Jaume Balagueró y Paco Plaza conocen bastante bien los resortes del género como para mantener entretenido al fan del género durante los breves y vertiginosos 85 minutos de película. No ahorran en chorros de sangre ni en chistes de humor negro, y en cambio esta vez utilizan con cierta eficacia el recurso del split screen o pantalla dividida. Lástima que al final tanta cámara en mano siempre termine provocando cierta sensación de mareo en la platea, un poco más desagradable que los zombies/posesos que atacan por doquier con su carne desgarrada.
D.C.


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