6 de enero 2011 - 00:00

Reflota Jaque en Mendoza reforma con reelección

Celso Jaque
Celso Jaque
Salvando las distancias que los separan -tanto por sus antagónicas expectativas políticas como por los disímiles escenarios que encaran para 2011 antes de dejar su mandato, los gobernadores de Santa Fe, Hermes Binner, y de Mendoza, Celso Jaque, coinciden en una última cruzada: intentar reformar la Constitución.

Los dos proyectos incluyeron en anteriores ensayos el anexado de la cláusula de reelección, que es acaso el cambio que generó más controversias y la causa principal por la que los legisladores opositores congelaban la iniciativa.

Es por eso que el justicialista Jaque, que si bien en un principio sí quería quedarse en el cargo, pero ya lo descartó, señala que ahora «es el momento oportuno» de reformar la carta magna porque él mismo ya no va «a tener reelección».

«Siempre cuando se ha hablado de la reforma de la Constitución todos piensan que es para beneficiar al que está gobernando», admitió el cuyano. «Hoy yo ya no voy a tener reelección, eso está claro, por lo tanto quiero que hagamos la reforma de la Constitución porque sin eso no podrá haber reforma política», completó el mandatario, que posiblemente apunte a la tarea legislativa cuando le pase el mando a su futuro -y muy poco predecible- sucesor.

A diferencia de Jaque, Binner siempre se ocupó de descartar su potencial postulación a un segundo período al frente de la Casa Gris. «No (es) para mi reelección, sino para mejorar la vida de los santafesinos», dijo el socialista -quien busca despejar el camino hacia la Casa Rosada- a principios de mayo, durante la apertura de las sesiones ordinarias de 2011 en la provincia.

En los primeros días de diciembre, Binner develó su última estrategia para lograr su anhelo (que formó parte de las promesas de campaña cuando fue elegido en 2007) y envió a la Legislatura un proyecto de ley para declarar necesaria la reforma parcial de la Constitución, que se fundamenta -según señaló- en la necesidad por «incorporar nuevos derechos y garantías o ampliar» los existentes, para «adecuar la norma» a la Constitución nacional de 1994.

Sin embargo, en tiempos electorales, la meta se aleja. Aunque desde el oficialismo legislativo de Santa Fe se fantaseó con que «sería muy bueno» que la reforma se trate este año, admitieron que la agenda 2011 está algo atorada para dar espacio a un acontecimiento que merece profunda atención. Del mismo modo, desde el justicialismo local consideraron improbable que se pueda dar esa discusión este año. «Tenemos elecciones primarias, provinciales y nacionales y también, los comicios generales, provinciales y nacionales; ya no queda tiempo para llamar a una elección de convencionales constituyentes», estimaron diputados del PJ santafesino.

En cambio, en Mendoza, Jaque siente que tiene más chances, que se apoyan en la aprobación en la Legislatura de la ley de necesidad de la reforma del artículo 221 de la carta magna provincial. Esa declaración será puesta a consideración de la ciudadanía en las próximas elecciones.

Si en esa ocasión, al menos la mitad más uno de los votos emitidos se expresa por la reforma, se pondrá en marcha. Además de la reelección, Jaque considera que, al menos, dos aspectos constitucionales deben ser modificados: la limitación de la edad de los jueces y el cambio del sistema de representación de la Legislatura.

El que sí podría llegar con una reforma constitucional a repetir su mandato es el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, pero porque sólo le hace falta modificar una enmienda. No lo hizo todavía porque -según comentan en su círculo más cercano- anhelaba una convocatoria directa de Cristina de Kirchner para que la acompañe en las presidenciales. Pero, por el momento, las señales se debilitan y posiblemente en febrero Gioja defina su destino y el de los hombres del elenco que mantienen esperanzas de sucederlo.

Distintas perspectivas maneja el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, que se quedó sin reforma y sin reelección -y hasta agotó las últimas fichas-. El 10 de diciembre, en un acto de la Democracia en la provincia, el radical K sepultó -frente a los hechos- aquella posibilidad, aunque aprovechó para ofrecer todo «el esfuerzo necesario para que un hombre de la UCR siga siendo gobierno, que no pensamos dejar por los próximos 30 años».

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