La expremier ucraniana Yulia Timoshenko, símbolo de la revolución naranja, anunció ayer su candidatura presidencial para las elecciones del 25 de mayo, dos años y medio después de haber entrado en prisión. En su estilo agresivo, dijo que los otros postulantes no están a la altura de la crisis del país y que Vladímir Putin es el enemigo número uno de Ucrania. Las encuestas hoy no le dan como en sus mejores momentos: apenas el 8,2% de la intención de voto. Pero aparentes deslices, como los que se conocieron en los últimos días, podrían brindarle respaldos entre votantes de línea dura. Según una llamada telefónica interceptada y publicada en internet, dijo estar lista a tomar una ametralladora y dispararle a Putin. Luego sugería que habría que matar con armas nucleares a los ocho millones de ucranianos de etnia rusa, concentrados en su mayoría en el sudeste del país.
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