20 de mayo 2011 - 00:00

Respaldó el PJ a Cristina y castigó al jefe de la CGT

Daniel Scioli, presidente del PJ nacional, encabezó anoche en La Plata la reunión del consejo partidario que respaldó la reelección de Cristina de Kirchner. En la foto, el gobernador en la mesa principal junto a Juan Manuel Urtubey, Sergio Urribarri, Jorge Capitanich, Hugo Moyano, Gildo Insfrán, José Luis Gioja, Emilio Pérsico y Julio Pereyra.
Daniel Scioli, presidente del PJ nacional, encabezó anoche en La Plata la reunión del consejo partidario que respaldó la reelección de Cristina de Kirchner. En la foto, el gobernador en la mesa principal junto a Juan Manuel Urtubey, Sergio Urribarri, Jorge Capitanich, Hugo Moyano, Gildo Insfrán, José Luis Gioja, Emilio Pérsico y Julio Pereyra.
El Consejo Nacional del PJ proclamó anoche el «pleno respaldo a la Presidenta para la búsqueda de un nuevo mandato» y convocó al congreso partidario el próximo sábado 28 de mayo en Parque Norte para aprobar el marco de alianzas para las elecciones de octubre, durante la reunión en la Casa de Gobierno de La Plata, con Daniel Scioli como anfitrión. En la declaración final que cerró ese encuentro se incluyó también un reto a Hugo Moyano, que había sido monitoreado por Cristina de Kirchner, por la presión de la CGT que le complicó la vida en el último mes a la Casa Rosada. Allí le aclararon al camionero que se alentaba inclusive el debate, pero nunca en medio de un marco irracional.

El encuentro de ayer en La Plata fue cerrado, aunque existían indicios de sobra de lo que allí podía suceder. La clave, como en toda reunión política donde se debe tomar una decisión, ya estaba preparada de antemano: todo giró en torno a un documento que redactó Jorge Capitanich y que había pasado por las manos de Carlos Zannini, la propia Cristina de Kirchner y del que fue portador, Juan Carlos Mazzón.

No fue casual, entonces, que Scioli (que sufre también la presión sindical con la bravuconada de alentarle una interna con Sergio Massa) y Capitanich se encargaran de ser la cara de la declaración final que tiene tres partes, destaca los logros de la gestión desde que asumió Néstor Kirchner en 2003. También se dio pleno respaldo a la Presidente para la búsqueda de un nuevo mandato para la continuidad de este proyecto y, en tercer lugar, se acordó luchar «por lo que nos falta para asumir un compromiso de construcción colectiva».

Así, la declaración final incluyó un primer punto básico para todo documento político: una reivindicación de los logros del Gobierno kirchnerista de los últimos ocho años. En segundo lugar, se incorporó la primera definición con un freno a Moyano en medio de su pelea con el Gobierno: «Este modelo admite el debate de las reivindicaciones de todos, pero sin que se trate de arriar banderas hay que discutir con racionalidad», resumieron anoche en el PJ.

El texto final lo expresó así: «Hoy el país nos exige responsabilidad. Una responsabilidad que no implica arriar banderas, sino que debe inducir a la racionalidad para expresar ideas e intereses en aras de la construcción de nuestro destino colectivo».

Finalmente, se incluyó un ruego clamoroso para que Cristina de Kirchner sea la candidata presidencial este año: «El legado de Kirchner requiere hoy la continuidad de este proyecto político; este Consejo Nacional del Partido Justicialiasta respalda con firmeza y convicción a nuestra líder... para que con el apoyo de todos continúe profundizando el proyecto con un nuevo mandato popular porque nuestra Patria la necesita. Será la tarea de todos luchar por lo que nos falta».

Todo previsible: Juan Manuel Urtubey, José Luis Gioja, Zannini, Juan Manuel Abal Medina, Florencio Randazzo, Mario Ishii, entre los ministros, intendentes, gobernadores y funcionarios que concurrieron, conocían de antemano la orden del día y también que Moyano había avisado sobre su intención de hablar y llevar un documento sobre la situación electoral emitido por la CGT.

Los consejeros entraron ayer al Salón Rojo de la Casa de Gobierno bonaerense con la idea de que sólo un exabrupto de Moyano podría complicar la reunión. De ahí que el discurso del camionero fuera lo más esperado, pero nunca llegó. El camionero hizo varios apartes con Scioli, pero en ningún momento pidió la palabra.

Ninguno de los 74 consejeros del peronismo nacional entró con la idea de que el trámite fuera demasiado largo. Por el contrario, la idea era escuchar la exposición de Scioli sobre la situación frente a las elecciones, una lectura del documento «consensuado» que se llevó terminado al encuentro, como corresponde, por parte de Capitanich con explicaciones de Jorge Landau y la sorpresa, que no fue tal, por cuenta de Moyano.

Todo terminó con una cena, servida en la misma enorme mesa en la que sesionó el Consejo Nacional, pero esta vez sin Moyano ni algún otro representante sindical. Así el camionero se perdió los ravioles, la carne a la cacerola y postre de chocolate que sellaron el final de un día que podría haber terminado con una crisis para el kirchnerismo.

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