El senator Acir Gurgacz, encargado por dicha comisión mixta para evaluar el fallo consultivo del TCU sobre un supuesto "maquillaje fiscal" y recomendar un curso de acción, señaló que su parecer es que los números fiscales del año pasado deben ser aprobados por el Congreso.
La oposición a Rousseff ha avanzado con un pedido de juicio político, ya aceptado por el presidente de la Cámara baja, justamente en base a las llamadas "pedaladas fiscales" que, supuestamente, el Gobierno usó para esconder el verdadero monto del déficit fiscal.
La coalición oficial tiene mayoría en esa comisión, y la recomendación de Gurgacz podría resultar clave para evitar fugas de votos cuando el asunto se vote en marzo y, luego, en el pleno del Congreso.
El senador señaló en un informe de 243 páginas que la situación de la economía brasileña el año pasado impidió el cumplimiento de las metas fiscales. Asimismo, dijo que las "pedaladas" (la demora en la liquidación de partidas) no supone una "operación de crédito", por lo que no constituyen una violación de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Así las cosas, Rousseff afirmó ayer que el juicio político impulsado por la oposición "deviene golpe (de Estado) cuando no tiene una fundamentación legal. La Constitución es clara: sólo hay 'impeachment' cuando se cometió un crimen de responsabilidad" en la administración del Estado.
"Tengo una vida limpia, lo fue en el pasado y lo es en el presente", señaló la mandataria en una visita al estado de Bahía (nordeste).
En tanto, el ministro jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Jaques Wagner, formuló ayer duras declaraciones sobre el vicepresidente Michel Temer, quien es visto por el Gobierno como un operador abierto de la destitución de Dilma.
"Quien traiciona una vez, traiciona diez veces", afirmó Wagner en Brasilia, al referirse al distanciamiento de Temer y su acercamiento a la oposición.
| Agencias Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero |

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