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Revisa Olivos estrategia: PASO presidencial, o no
• EL BALANCE DE LA ELECCIÓN EN EL CHACO HACE REPLANTEAR SCIOLI VS. RANDAZZO
Cristina de Kirchner
El análisis de los resultados en el Chaco han revelado cómo el sistema puede comprometer más a la oposición: allí se demostró que el arco opositor que se puso detrás de la radical Aída Ayala -una más que buena candidata- no sirvió para ganarle al oficialismo, que la venció por más de 60 puntos. Es una prueba de cómo el sistema puede embromar a la oposición en el momento de enfrentar al oficialismo. En la liga PRO-UCR discuten ahora la posibilidad de que en el interior haya muchos conservadores que voten a un radical, y viceversa. En el Chaco no ocurrió; eso no invalida el método de aliarse, pero sí expone sus límites.
El corolario de esta decisión, tomada más que en serio en el vértice del Gobierno, es además la posibilidad de remediar el principal problema del peronismo y que arrastra desde 2013: no tener un candidato arrasador en la provincia de Buenos Aires, un mal que tienen, de paso, todos los demás partidos. Haber exhibido a Randazzo como presidenciable le ha dado tanta visibilidad que cualquiera de los precandidatos supérstites -Julián Domínguez, Fernando Espinoza, Aníbal Fernández- no puede superarlo como postulante a la silla de Scioli. Sólo Cristina de Kirchner podría hacerlo, pero con el riesgo de exponer al peronismo al escenario de 2013 que hizo prosperar a la oposición: su continuidad en la primera línea del poder. La bisagra que determinó la elección de aquel año era la propuesta de frenarla para un nuevo mandato. Que corriera ahora como candidata a gobernadora sería un desafío al dictamen que formuló alguna vez Eduardo Duhalde cuando vaticinó la derrota de Néstor Kirchner en las legislativas de 2009: nunca dejés que todos tus enemigos se junten contra vos.
La dificultad de encontrar un candidato importante en Buenos Aires no es nueva para los partidos en las últimas dos décadas, pero principalmente del peronismo, que tiene allí la mayoría de votos. Cada vez que debió ir a una elección necesitó buscarlo en otro lado, salvo en el caso de Duhalde. Carlos Ruckauf, Felipe Solá y Scioli son productos de importación, vienen todos de la Capital Federal. No es sencillo encontrar un candidato que represente a esa provincia que, en realidad, contiene por lo menos a tres núcleos con demografías diversas y contradictorias entre sí: el conurbano, el interior, las grandes ciudades como La Plata, Mar del Plata o Bahía Blanca. Haber "nacionalizado" a Randazzo como presidenciable lo ha convertido en un postulante idóneo para representar a esa variedad. Los trenes corren por toda la provincia, después de todo.
Si se encuentra ese candidato en Buenos Aires, el peronismo habrá resuelto el primer problema que ha arrastrado hasta ahora. El segundo está en marcha: es la necesidad de licuar la figura de Sergio Massa que se había parado sobre el voto peronista, el mismo padrón del peronismo que gobierna. Ha sido el otro desafío que ha debido enfrentar Scioli y que se va cumpliendo con intendentes y caciques que regresan a la querencia con lamentos como el de Humberto Zúccaro: "Yo estaba con Massa para ganar. Con lo que mide ahora, ¿adónde me lleva?".

