3 de abril 2012 - 00:00

Revolotea Al Qaeda sobre la insurrección en Malí

Miembros del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad  (MNLA) en una ubicación desconocida de Malí. Su rebelión, apoyada por grupos islamistas, tomó desde el viernes tres capitales regionales del norte del país.
Miembros del Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA) en una ubicación desconocida de Malí. Su rebelión, apoyada por grupos islamistas, tomó desde el viernes tres capitales regionales del norte del país.
París - El rápido avance en Malí de la rebelión tuareg, que controla el norte del país, plantea la cuestión del beneficio que los islamistas de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) podrían obtener en esa zona de África, ahora fuera del control de los Estados.

Todos los especialistas señalaron que los rebeldes tuaregs fueron los grandes ganadores del reciente golpe militar en Malí, pero están divididos sobre la naturaleza de los vínculos entre el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), principal grupo rebelde tuareg, otros movimientos islamistas locales y AQMI.

«Por el momento, el avance es de los tuaregs. AQMI es sólo un actor secundario», estima Dominique Thomas, de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París, recordando la voluntad de los tuaregs de obtener un Estado independiente en Azawad (norte de Malí).

El MNLA niega tener alianza alguna con AQMI y según varios especialistas «no tiene vínculos con los islamistas». Y hay quienes afirman que quisiera incluso echar de la región al AQMI.

Pero en la realidad no es tan evidente la separación entre los tuaregs y los miembros de AQMI, dos movimientos que aprovecharon el hundimiento del régimen de Muamar el Gadafi en Libia para reclutar y adquirir armas.

AQMI, grupo de yihadistas armados integrado sobre todo por argelinos y mauritanos, se desarrolló en el Sahel evitando roces con los tuaregs.

«Hay lazos pero no son necesariamente centrales. Para implantarse en la región, gozar de una zona segura y reclutar, los yihadistas debieron desarrollar vínculos» con los tuaregs, estima Dominique Thomas.

Dentro de AQMI, una «katiba» (unidad de combate) es dirigida por un tuareg. Su creación es el «resultado de una política de arraigamiento», estiman algunos expertos.

No obstante, Pierre Boilley, especialista de los tuaregs en la universidad de París I, recalca que «los reclutamientos de tuaregs son marginales: se trata esencialmente de jóvenes desempleados, la mayoría de los cuales se unió rápidamente al MNLA al lanzarse la última rebelión, el 17 de enero». Desde esa fecha se han señalado «varias escaramuzas entre el MNLA y AQMI», agrega.

La relación entre AQMI y el movimiento Ansar Dine es más compleja. Este pequeño grupo tuareg, que aboga por la instauración de la sharia

en todo Malí, podría tener interés en una alianza, incluso si ésta es breve, con AQMI.

Otro pequeño grupo, el Movimiento Unidad y Yihad en África Occidental (MUJAO, compuesto esencialmente de mauritanos y algunos tuaregs), está hoy «emancipado sin entrar en competencia con AQMI», señala Thomas.

Ese movimiento, que reivindicó el secuestro de tres europeos en Tinduf (oeste de Argelia), podría «tener vínculos» más o menos importantes con AQMI según «las agendas y las circunstancias locales», agrega.

Ayer en Dakar, Alain Juppé, canciller de Francia, expotencia colonial de Malí, manifestó su preocupación por la influencia de esos grupos armados islámicos que combaten al lado del MNLA.

«Nada indica hoy que el MNLA se vea desbordado por una franja islamista. Sigue siendo mayoritario y controla efectivamente grandes ciudades del norte, estima Boilley.

«Sin duda, el MNLA va a consolidar primeramente sus posiciones, pero no está excluido que lance a mediano plazo una ofensiva contra AQMI», agrega.

Dominique Thomas considera que sólo se puede marginar o aislar a AQMI a través de contactos y negociaciones con los tuaregs, a nivel regional e internacional.

Agencia AFP

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