Rojos de alegría

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Independiente ganó un partido trascendental en su lucha por mantenerse en Primera, porque si bien falta mucho, ganarle al clásico rival es muy importante en lo anímico y reafirma en lo futbolístico, la victoria lograda la semana pasada ante Vélez.

En cambio para Racing, esta derrota es un quiebre sicológico, para un equipo que no encuentra regularidad y una semana pierde y la otra gana, con actuaciones totalmente dispares.

Independiente ganó desde el arranque, no sólo porque el pibe Leonel Miranda (un producto genuino del club, nacido en Avellaneda y jugando desde los infantiles) abrió el marcador con un zapatazo desde afuera del área que dejó sin chances a Sebastián Saja, sino porque salió con una actitud ganadora y se apropió del campo contrario, con una gran actuación del colombiano Fabián Vargas (el patrón del equipo) y de Hernán Fredes.

Racing fue un equipo timorato, que salvo cuando la tenía Mauro Camoranesi, nunca supo qué hacer con la pelota y que atacó buscando a un José Sand que juega de espaldas y le cuesta mucho darse vuelta.

Independiente en los primeros minutos pudo convertir otro gol, pero a partir de los 20 retrasó sus líneas (quizás tomando conciencia que le ganaba al clásico rival) y dejó crecer a Racing, que sin embargo creó una sola situación de gol (remate de Braian Lluy, en un poste).

En el segundo tiempo, Racing presionó con más amor propio que fútbol, mientras que Independiente se abroqueló en el medio buscando un contraataque para definir el partido.

Así las cosas, el equipo de Gallego sufrió más por sus limitaciones que por virtudes del rival, que puso a Villar de lateral para atacarlo por los costados.

Independiente empezó a defender la pelota, tocando lateralmente y dejando pasar el tiempo. En eso estaba, cuando el colombiano Juan Caicedo (que entró por un anodino "Tecla" Farías), peleó una pelota con Lluy y se la llevó y en lugar de rematar, lo buscó a Jonatan Santana que venía de frente, para que defina el partido.

Allí pudo festejar un público, que se mantenía tenso y que sabe que la lucha de Independiente es partido tras partido. El Rojo salió por primera vez en el año de la zona descenso y no es poco, aunque le faltan 16 finales.

Racing demostró que no está para pelear el título, porque le falta madurez.

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