Romney, peor: se bajó de la campaña un estratega clave

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Washington - En medio de informes sobre fuertes discrepancias entre los principales asesores de Mitt Romney, y en momentos en que éste teme por los efectos de su reciente «gaffe» sobre el voto supuestamente demócrata cautivo del 47% de los estadounidenses que «dependen del Estado», el candidato presidencial republicano se encontró ayer con una nueva noticia desagradable: la renuncia del codirector de su equipo de campaña.

Tim Pawlenty, exgobernador de Minnesota, se retiró de la campaña opositora cuando falta sólo un mes y medio para las elecciones y decidió aceptar un puesto en Financial Services Roundtable, un «lobby» que defiende los intereses de los principales bancos, compañías de seguros y empresas financieras estadounidenses.

Se trata de una pérdida importante para Romney, dado que un político de origen obrero como Pawlenty, cuyo padre, un camionero polaco, manejaba una furgoneta de reparto de leche, era muy útil desde el punto de vista de la imagen en el «staff» del multimillonario candidato mormón.

La imagen de Romney se debilita más con esta deserción, comunicada en plena batalla electoral y en un momento de evidentes dificultades.

Su abandono es, según analistas, una señal de que el frente interno en el campo republicano se está resquebrajando y que las preocupaciones por la marcha de las encuestas están creando nerviosismo en el partido y entre los colaboradores de Romney.

Por otro lado, llamó la atención el pase desde la campaña consevadora hacia un grupo de «lobby» que representa, entre un centenar de compañías financieras, a bancos como JP Morgan Chase y Wells Fargo.

El sector, que está en la mira de muchos estadounidenses por su responsabilidad en la actual crisis económica, busca desmantelar las regulaciones impuestas por la administración de Barack Obama a Wall Street. No pocos observadores señalaron la posibilidad de un dilema ético en la movida de Pawlenty, que además deja a Romney -él mismo un financista dueño de una fortuna de 250 millones de dólares- sujeto a posibles acusaciones de connivencia con los grandes bancos.

El nombre de Pawlenty había circulado con insistencia entre aquellos con más posibilidades para convertirse en candidato a la vicepresidencia, antes de que se anunciara la designación de Paul Ryan para ese puesto.

El exgobernador había sido precandidato presidencial, pero, tras su salida de las primarias, se convirtió en un entusiasta partidario de Romney.

Proselitismo

Entretanto, éste planeaba ayer intensificar su actividad proselitista e incrementar sus apariciones en mítines y anuncios en las próximas seis semanas, mientras el presidente Obama, fortalecido por nuevas señales de recuperación en el sector inmobiliario, se disponía a hablar en la influyente cadena de habla hispana Univisión.

Romney, que lleva una semana «horribilis» tras divulgarse un video captado de forma furtiva en el que hablaba despectivamente de los votantes demócratas como parásitos del Estado, ha recibido también críticas internas, no sólo por esta grabación, sino por sus escasas apariciones en eventos públicos en estados claves.

Es por eso que aumentará también las apariciones conjuntas con Ryan, sobre todo en los «swing states» (estados indecisos) de Ohio, Virginia y Wisconsin.

Si en un primer momento Romney no se retractó de sus palabras sobre el «47%», admitiendo sólo no haberlas expuesto de «forma elegante», luego se mostró más conciliador: en una aparición en el canal televisivo en español Univisión, el multimillonario mormón aseguró que su campaña está dirigida al «ciento por ciento de los estadounidenses».

También, como no podía ser de otra forma en una cadena hispana, el republicano afrontó numerosas preguntas sobre política migratoria y su apoyo a la controvertida ley de Arizona, suavizando el tono usado en el pasado.

«Creo que nuestra tarea no sea la de ir por ahí buscando a las personas para mandarlas de vuelta a casa. Creo que la gente debe reflexionar y elegir si volver a su país de origen para regularizar su posición», dijo a los moderadores mexicanos de la cadena hispana más influyente del país.

La intervención en Univisión fue decidida luego de que la cadena pidiese la participación de un moderador hispano o de un debate centrado en temas latinos en los debates presidenciales. Esto fue rechazado, pero se decidió sin embargo que Romney acudiese a esa cadena un día y Obama otro, para participar en un encuentro con los dos postulantes.

Al actual inquilino de la Casa Blanca, cada vez más fortalecido en su campaña por la reelección, con encuestas que le otorgan cinco puntos de ventaja, le tocaba anoche.

En esta ocasión Obama, que en 2008 ganó con el 67% del voto latino, buscaba asegurarse el favor de esos votantes, que se sienten decepcionados por las promesas incumplidas en cuanto a una reforma migratoria.

Agencias ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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