La Unión Europea (UE), a través de su jefa de la diplomacia, Catherine Ashton, pidió a los líderes ucranianos que afronten "las causas de raíz de la crisis" e instó a volver urgentemente al "proceso parlamentario". "Los líderes políticos deben ahora asumir su responsabilidad compartida para reconstruir la confianza y crear las condiciones para una solución eficaz a la crisis política", una salida que, a su juicio, debe pasar por "un nuevo Gobierno incluyente, progresos en la reforma constitucional y la preparación de unas elecciones presidenciales transparentes y democráticas".
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, amenazó a las autoridades ucranianas, especialmente al presidente Víktor Yanukóvich, con "sanciones personales" para los responsables de "un baño de sangre" en Kiev. "Todos deben mantenerse alejados de cualquier forma de provocación en Kiev en estos momentos de tensión. Una escalada de la violencia es lo último que el país necesita", manifestó en un comunicado.
También el canciller francés, Laurent Fabius, condenó "el uso indiscriminado de la fuerza", al tiempo que hizo un llamamiento "a las partes para que muestren la mayor calma posible y retomen inmediatamente el camino del diálogo" como "única vía para lograr una solución política que pueda responder a las aspiraciones del pueblo ucraniano".
La preocupación por la situación en Ucrania cruzó el Atlántico y el Gobierno de Estados Unidos instó a Víktor Yanukóvich a poner fin a la violencia. Washington continúa "condenando la violencia callejera y el uso excesivo de la fuerza por ambas partes", ya que eso "no resolverá la crisis, según una declaración de una portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
Por su parte, Rusia responsabilizó a los países occidentales del rebrote de la violencia, que consideró "resultado de la política de connivencia de los políticos occidentales y estructuras europeas que desde el inicio de la crisis pasaron por alto las acciones agresivas de las fuerzas radicales en Ucrania".
Moscú subrayó que tal actitud "incentiva a una escalada y a provocaciones contra las autoridades legítimas" y reiteró el llamamiento "a la oposición ucraniana a rechazar las amenazas y el ultimátum y entablar un diálogo constructivo con las autoridades para buscar vías de salida de la profunda crisis".
En tanto, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se declaró "extremadamente preocupado por las informaciones sobre nueva violencia y muertes" en el país, según explicó su portavoz, Martin Nesirky, en una conferencia de prensa.
| Agencias EFE, ANSA y DPA |


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