11 de septiembre 2013 - 00:00

“Salinger”: la última profanación del mito

La criticada biografía literaria y cinematográfica (un documental que se estrenó el fin de semana pasado en EE.UU.) de Salinger es poco novedosa en los aspectos consabidos de su vida, revela otros de fuentes imprecisas, pero también tiene algunos destellos de autenticidad, como los de la relación del escritor con su madre.
La criticada biografía literaria y cinematográfica (un documental que se estrenó el fin de semana pasado en EE.UU.) de Salinger es poco novedosa en los aspectos consabidos de su vida, revela otros de fuentes imprecisas, pero también tiene algunos destellos de autenticidad, como los de la relación del escritor con su madre.
Nueva York - Sexualmente acomplejado y aficionado a los programas televisivos de Mary Tyler Moore. Así se muestra a J. D. Salinger en la biografía literaria y cinematográfica que acaba de ver la luz en EE.UU. y que reabre el debate sobre la profanación del mito del escritor de "El cazador oculto".

"Estoy cansado de que me paren en los ascensores y en las calles, de que se husmee en mi propiedad privada. He dejado mi posición clara durante treinta años. Quiero que me dejen absolutamente solo. ¿Por qué mi vida no puede ser mía?"
, decía Salinger, tal como reproduce el libro de David Shields y Shane Salerno. ¿Por qué, entonces, ambos escritores y documentalistas decidieron componer la que aseguran es la biografía definitiva incumpliendo la voluntad de uno de los personajes más pudorosos de la escena cultural del siglo XX?

El morbo caníbal durante sus años de reclusión devino carroñero tras su muerte y, tres años después de su muerte en 2010, la nueva biografía se mueve entre el bombazo de asegurar que existe un legado publicable con consentimiento del autor de "Franny y Zooey" (cinco libros que verían la luz entre 2015 y 2020) y la traición al personaje al que se acercan desde la veneración pero no temen expoliar.

Las críticas no se han hecho esperar por el fondo y la forma de ambas biografías, pues la obra literaria que salió a la venta la semana pasada está anunciada como "el libro oficial del aclamado documental" que se estrenó este fin de semana en EE.UU. "'Aclamada' quizá sea un pensamiento de deseo, pero la palabra más dudosa en esa frase rimbombante es 'documental'", asegura el crítico cinematográfico de "The New York Times", A.O. Scott. "Salinger se mudó a los bosques de New Hampshire (concretamente a la localidad de Cornish) en parte para escapar de las intrusiones y la indignidad de la cultura estadounidense de la fama. 'Salinger' (la película y el libro) son la venganza de esa cultura", añade.

Poco novedosa en los temas consabidos de su vida -su experimentación religiosa, el trauma por su participación en la Segunda Guerra Mundial o su desagrado/culpa ante la obsesión de muchos psicópatas con "El cazador oculto"- los autores se protegen con una gran cantidad de entrevistados, entre los que están Edward Norton, Tom Wolfe o la hermana de Salinger y sus dos hijos.

Sin embargo, Shields y Salerno no terminan de dar las pruebas definitivas del supuesto gran hallazgo del libro y confirman la hipótesis de las nuevas publicaciones con "dos fuentes independientes y separadas" y con argumentos tan imprecisos como que "numerosos testigos oculares informan que Salinger escribía todos los días" o "en 1972, Joyce Maynard [su compañera entonces] lo oía teclear todos los días".

"Salinger"
, por otro lado, entra en contradicción al mostrar al escritor activo, bailarín en la intimidad y congruente en su eficaz retiro durante décadas, a la vez que lo desglosa y saca conclusiones con una dudosa potestad psicológica, definiendo sus últimos años, antes de morir a los 91 años, como "una misión suicida en cámara lenta. El objetivo era desaparecer". Y, por ejemplo, en su polémica relación con mujeres jóvenes, Salerno y Shields concluyen que todo se debía al complejo de haber nacido con solo un testículo visto, lo que le hacía buscar "chicas sexualmente sin experiencia con las que sabía que era improbable llegar a una relación íntima o que, en el caso de que acabaran siendo compañeros sexuales, probablemente no tuvieran la experiencia suficiente para juzgarlo".

A través de la citada Joyce Maynard devela que "Los 39 escalones", de Hitchcock, y "Horizontes perdidos, de Capra, como algunos de sus films favoritos, o su afición al programa de Mary Tyler Moore, apriori tan antitético a su creación artística. Otra anécdota curiosa es que Salinger, al que siempre se le atribuyó como alter ego Holden Caulfield, protagonista de "El cazador oculto", se planteó interpretar a su personaje en el cine.

Pese a todo, no hay que negar que entre la saturación y a veces reiteración informativa de la que Salerno y Shields hacen gala en el libro, también emergen destellos de autenticidad, como en los datos que se ofrecen sobre la relación de Salinger con su madre, Marie Jillich, que murió en 1968, tres años después de la última publicación del escritor, el relato "Hapworth 16, 1924". "Mi padre dijo que siempre estaría agradecido a su madre, que le enviaba calcetines por correo cada semana durante la guerra. (...) Era el único chico que tenía los pies secos", explica su hija Margaret., mientras recuerda cómo él solía bromear recordando que lo acompañó al colegio hasta los 26 años, "como todas las madres".

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