21 de enero 2014 - 00:00

Salvan a última hora cumbre por Siria (será difícil lograr acuerdos)

• La reunión internacional que buscará desde mañana la pacificación de Siria comienza con serios tropiezos. • El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, había invitado a Irán, un actor clave en ese conflicto, pero se topó con una dura reacción occidental y de la oposición a la dictadura de Damasco. • Alegaron que Teherán sólo busca defender a su aliado, quien pareció cerrar la puerta a cualquier compromiso. • Así, el coreano debió volver sobre sus pasos para salvar la cumbre. • Las partes se ven lejos de un entendimiento y todo parece depender de la presión de Rusia. • Irán, que ayer recibió un alivio de las sanciones por su plan nuclear, surge como parte ineludible en los grandes asuntos de Medio Oriente.

Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, pareció jugar por libre al invitar a Irán a la cumbre para pacificar Siria que comenzará mañana. Pronto vio que no tenía el visto bueno de Occidente y de la oposición a Bashar al Asad y debió retroceder.
Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, pareció jugar por libre al invitar a Irán a la cumbre para pacificar Siria que comenzará mañana. Pronto vio que no tenía el visto bueno de Occidente y de la oposición a Bashar al Asad y debió retroceder.
Naciones Unidas - Dos días antes de la cumbre internacional que pretende poner fin a la guerra civil en Siria -que se ha cobrado al menos 130 mil vidas, en su mayoría de civiles, y ha dejado millones de desplazados-, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, debió retractarse ayer de su decisión de invitar a Irán a fin de evitar el naufragio total de la cita.

Tras su incómoda marcha atrás, el grueso de la oposición a la dictadura de Damasco retiró su amenaza de no concurrir al encuentro, que, entonces, no contará con la participación de uno de los actores internacionales clave de ese conflicto y principal aliado del régimen de Bashar al Asad.

"Dado que Irán decidió mantener una postura que está por fuera de los acuerdos fundamentales, Ban Ki-moon decidió que el encuentro en Montreux (Suiza) tendrá lugar sin la participación de Irán", dio a conocer el portavoz de la ONU, Martin Nesirky.

Naciones Unidas señaló que si bien los funcionarios iraníes habían asegurado en numerosas llamadas telefónicas que respaldarían las bases y objetivos del encuentro que se iniciará mañana, los comunicados emitidos por Teherán habían sido "profundamente decepcionantes" para Ban.

Así las cosas, la Coalición Nacional Siria (CNFROS), principal alianza opositora, retiró su amenaza de no concurrir a la llamada conferencia de "Ginebra 2". En un comunicado, el grupo dio la "bienvenida al retiro de la invitación a Irán por parte de la ONU".

Agregó que participará en la reunión para iniciar la aplicación del acuerdo logrado en junio de 2012 en la primera conferencia de Ginebra. La CNFROS recordó que entre los puntos de ese acuerdo figura el traspaso del poder a un Gobierno interino, la liberación de prisioneros políticos y el fin del cerco a las zonas asediadas por el ejército en Siria.

La CNFROS había dado un ultimátum a la República Islámica para que cumpliera una serie de condiciones, como "la retirada de todas las tropas y milicias (iraníes) de Siria". Exigió también que Irán se comprometiera con todos los puntos de la primera conferencia.

Con todo, las divisiones en la disidencia auguran un panorama aún más complejo. Uno de los principales grupos que conforman la CNFROS, el Consejo Nacional Sirio (CNS), decidió abandonar la coalición. El CNS, que ha mantenido siempre su negativa a negociar mientras no haya garantías de que Al Asad abandonará el poder, estimó que al decidir acudir a la cumbre, la Coalición Nacional reniega de sus "compromisos" con la rebelión.

Antes de anunciar el retiro de la invitación, el secretario general de Naciones Unidas había dicho que creía que Irán debía formar parte de las reuniones de paz para poner fin al conflicto sirio".

Ban recordó incluso que habló por teléfono en varias ocasiones con el canciller de Teherán, Mohamed Javad Zarif, quien le había asegurado que la República Islámica se comprometía a jugar "un rol positivo y constructivo".

La iniciativa del coreano no sólo causó el rechazo inmediato de la coalición opositora, sino también de las potencias involucradas en el diálogo de paz.

Estados Unidos reclamó a Irán que acepte la constitución de un "órgano de gobierno de transición de común acuerdo con las autoridades". En igual sentido se expresaron los cancilleres de la Unión Europea.

Rusia, aliado de Al Asad como Irán, había defendido esa convocatoria y asegurado que trabajaba en una propuesta que lleve a la integración de un Gobierno de "unidad nacional" en Siria. De la presión que decida ejercer sobre el tirano depende en gran medida el destino de la cumbre.

El dictador sirio, fortalecido por los avances de sus tropas en la cruenta guerra civil y despejada la amenaza de una intervención occidental tras su decisión de desmantelar sus arsenales químicos, dijo que volverá a ser candidato en los próximos comicios y pareció cerrar la puerta a cualquier negociación con opositores (ver pág. 15). Para EE.UU. esa pretensión es "absurda".

Alí Akbar Velayati, asesor de política exterior del guía supremo iraní Alí Jameneí, declaró por su parte que su país "nunca" aceptará el comunicado de Ginebra I, pues eso sería "legitimar a los terroristas sirios".

Puntualmente, igual que el presidente Al Asad, se opone a la integración de opositores en un Gobierno de transición.

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