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San Lorenzo reaccionó a tiempo y pudo empatar
También está claro que San Lorenzo juega muy mal y tiene que suplir con voluntad la falta de juego. Ayer estuvo 35 minutos con un hombre más y no lo pudo hacer pesar para llevarse los tres puntos.
Esto, a pesar de Néstor Ortigoza, que pone lo poco de fútbol que genera el equipo y de Carlos Bueno, que las corre todas y las lucha todas.
El partido empezó para papelón. A los 17 minutos la pelota se le cayó de las manos a Nereo Champagne en un centro y Cristian Cellay la empujó al gol.
En ese momento si Estudiantes se decidía a liquidar el partido hubiera logrado algún gol más, pero el equipo de La Plata optó por retroceder sus líneas y dejarle la pelota a San Lorenzo. Sin Verón, suspendido por 5 amarillas, pareció un barco sin rumbo y se mostró desconocido. Sin oficio.
San Lorenzo estaba desconcertado y no encontraba la forma de empatarle hasta que Cellay cometió un penal, que le valió la expulsión y Néstor Ortigoza volvió a mostrarse infalible desde los doce pasos.
Después San Lorenzo busco sin ideas y Estudiantes se defendió, también sin ideas. El partido fue un largo bostezo, donde llovían los centros al área de Estudiantes para que Desábato y compañía los rechazaran. El empate fue lo que merecieron los dos, pero no conformó a nadie.

