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San Sebastián: tan tibio en el fin como en todo el desarrollo
Nora Navas (Mejor Actriz por «Pa negre») junto con los también ganadores Connor McCarron (Mejor Actor) y Peter Mullan (Mejor Director), por «Neds».
«Neds», de Peter Mullan, eficaz planteo del modo en que un buen chico puede integrarse a un grupo violento con tal de sentirse integrado en el barrio, es una película verdaderamente bien hecha y bien recomendable. Se merecía la Concha de Oro, aunque quizá era mucho darle también el premio de mejor actor (Connor McCarron). Y también se la merecía «Pa negre», al que conformaron con el premio a la mejor actriz, Nora Navas. De lejos, «Pa negre», sólida pintura de las miserias humanas de cualquier posguerra (aunque, claro, la historia transcurre específicamente en la posguerra española), era la favorita local y la gente estaba esperando para ovacionarla.
Dato gracioso: Fipresci, asociación internacional que reúne un grupo de cronistas de cine que siempre galardona la obra más aburrida, esta vez tuvo la posibilidad de disfrutar una ovación si premiaba «Aita», catalana debidamente aburrida pero dirigida por un donostiarra, un vecino de la ciudad. Muchos daban por seguro ese premio. Pero, coherente con su tradición, la entidad premió una que solo pocos celebraron, la japonesa «Genpin».
La lista de premios oficiales se completó con «Misterios de Lisboa» (el veterano Raúl Ruiz, mejor director), «Aita» (fotografía), la noruega «Home for Christmas» (guión), «La mezquita» y «Elisa K» (mención y premio especial).
Igual que «El secreto de sus ojos» el año pasado, la argentina «Cerro Bayo» quedó afuera del palmarés oficial. Pero recibió algo más práctico: el premio adquisición de TVE, que compra los derechos de antena para dentro de dos años. Eso facilita, entretanto, la vida comercial en sala.
Muy lindos los aplausos del público al final de la presentación de «Cerro Bayo», el viernes, en una sala enorme casi llena, y muy buenas las razones del jurado de TVE, que empieza diciendo «Por concentrar en el pequeño universo de una familia la multiplicidad de sentimientos y aspiraciones de tres generaciones» y cierra mencionando las elecciones vitales de «tradición frente a modernidad, pero también sobre nuestra relación con el dinero, el amor, el sexo e, incluso, la muerte». Tan lindo el texto que la directora Victoria Giladi lo pidió para ponerlo de propaganda. Antes hubo otro motivo de festejo: el cumpleaños de Verónica Llinás, muy buena en su papel de «hermana egoísta». Y entre medio, los elogios de la prensa.
México, que había dado el puntapie inicial con una mala, terminó ganando dos premios de Cine en Construcción («Entre la noche y el día» y «Asalto al cine»), dos para «Abel», de Diego Luna (Horizontes Latinos y premio del jurado juvenil) y una mención («A tiro de piedra», Horizontes). Colombia, premio Nuevos Directores para Carlos César Arbeláez con una bastante fuerte que se presentó el viernes, «Los colores de la montaña», sobre un chico que quiere recuperar su pelota caída en un campo minado.
También cayó cerca, en el uruguayo Federico Veiroj, la mención de Nuevos Directores, por su cuento amable «La vida útil». Otros premios fueron para la china «Adictos al amor», noble pero cansina (Signis, Donantes de sangre) y la canadiense «Barneys Version», balance sentimental de un reincidente en matrimonios (Premio del Público de la sección Perlas de Otros Festivales). Esta última es la que seguramente veremos más pronto entre los manteros del Abasto y Constitución.
Cifras estimadas, 200.000 espectadores (ya antes de empezar se vendieron más de 60.000 entradas), 300 periodistas acreditados, 198 películas, 562 proyecciones, descontando una en el Teatro Victoria Eugenia que se suspendió al quemarse un transformador de la zona que afecta a unos 1800 usuarios, percance arreglado ese mismo día.
* Enviado Especial


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