6 de septiembre 2012 - 00:00

Santos, ante un viraje sin red

Bogotá - Con la apertura de un proceso de paz con la guerrilla de las FARC, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, lanzó la apuesta más audaz de su carrera política y completó un calculado viraje desde sus posiciones duras como ministro de Defensa de Álvaro Uribe, estimaron analistas.

Después de varios meses de rumores, Santos, un reputado jugador de póker, desveló el martes las cartas para la partida decisiva de su presidencia, de la que ninguno de sus antecesores salió airoso en este pasado medio siglo.

Con este paso «Santos no sólo se juega su reelección en 2014 sino también su propia historia», advirtió León Valencia, director de la Fundación Nuevo Arco Iris, especializada en el conflicto.

Santos, de 61 años, llegó a la presidencia en 2010 desde su condición de delfín de Uribe y máximo defensor de sus políticas de combate frontal a las comunistas FARC y hostilidad con los gobiernos vecinos, especialmente con el de Hugo Chávez en Venezuela.

Sin embargo, el politólogo Fernando Giraldo apunta que Santos ya dejó entrever durante la campaña electoral que no cerraría la puerta de la paz.

«He revisado sus discursos y veo que no ponía el acento en la seguridad sino en la prosperidad», señaló este profesor de la privada Universidad Javeriana.

Giraldo concluye que Santos pudo alinearse con las tesis de Uribe (2002-2010), quien hoy lo acusa de deslealtad, como una «estrategia» para que la popularidad del exmandatario lo empujara a la presidencia.

En efecto, Uribe reaccionó con indignación al anuncio del inminente diálogo con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia): «No entiendo cómo él fue miembro de ese gobierno y candidato presidencial con las tesis de ese gobierno», deploró el exmandatario.

A partir de ahora, los críticos de Santos «tratarán de que la paz sea el tema central de su presidencia, porque evidentemente es donde hay más riesgos», apuntó el politólogo Mauricio Romero.

A Santos, cree el experto, no se le puede considerar un blando y eso puede favorecer la negociación, como se evidenció cuando el presidente Alfredo Cristiani firmó en 1992 los acuerdos que cerraron la guerra civil de El Salvador. El presidente, miembro de una familia de la élite política y de tradición liberal, se desmarcó de esa corriente para fundar en 2005 el Partido de la U, que cobija la ideología uribista.

Un año después entró en el Gobierno de Uribe como ministro de Defensa y en sus tres años en el cargo propinó duros golpes a las FARC, como la liberación de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt o el bombardeo que acabó con la vida del número dos Raúl Reyes en Ecuador, lo cual hizo estallar la tensión diplomática con los gobiernos de Rafael Correa y de Chávez.

Ya como presidente también fueron abatidos el líder de las FARC Alfonso Cano y el jefe militar, Jorge Briceño, aunque el mandatario siempre equilibró los palos con la zanahoria de que tenía una «llave de la paz» en el bolsillo.

Agencia AFP

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