24 de abril 2012 - 00:00

Sarkozy y Hollande salen ya a buscar el voto de ultraderecha

Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, se mostró ayer, triunfal, en la sede de su partido en Nanterre tras su rutilante desempeño del domingo. A su izquierda estuvo su padre, Jean-Marie, fundador del Frente Nacional y de cuyas salidas antisemitas intentó despegarse durante la campaña.
Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, se mostró ayer, triunfal, en la sede de su partido en Nanterre tras su rutilante desempeño del domingo. A su izquierda estuvo su padre, Jean-Marie, fundador del Frente Nacional y de cuyas salidas antisemitas intentó despegarse durante la campaña.
París - El socialista François Hollande, ganador de la primera vuelta de la elección presidencial francesa, y el presidente Nicolas Sarkozy, que le pisa los talones, salieron ayer a la caza de los electores de la fortalecida ultraderecha, cuyo voto será clave en el balotaje del 6 de mayo.

Según los resultados definitivos, Hollande obtuvo el domingo 28,63% de los respaldos, Sarkozy el 27,18% y Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional (FN), el 17,91%, un récord histórico para este partido. La abstención fue del 20,53%.

En su primer mitín tras los comicios, el presidente valoró el resultado de la ultraderecha como «un grito de sufrimiento», y advirtió que «hay que considerar esta expresión como un acontecimiento importante, y no como una anécdota».

«No me permitiré juzgar a un francés cuyos sufrimientos yo no vivo», declaró. «Los hemos escuchado. Nuestra forma de responder será con compromisos precisos. Queremos una Europa que nos proteja, no una Europa que nos machaque. La Europa abierta a todos los vientos se ha terminado», apostilló. «Los franceses que meten la patria sobre sus consideraciones partisanas deben sumarse a mi candidatura», señaló Sarkozy.

En el medio del acto, el presidente anunció una «gran manifestación el 1 de mayo» en torno al tema del «verdadero trabajo». La marcha coincidirá con los desfiles del Día del Trabajador y con el de la ultraderecha local, ambos en París.

Desde el Partido Socialista, que también cuenta con iniciativas para organizar una gran manifestación para ese día, llovieron ironías: «Más que la Fiesta del Trabajo, sería lógico que hiciera una fiesta de la desocupación», dijeron.

Hollande respira más aliviado desde que el representante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon (11,1%), y la ecologista Eva Joly (2,31%) le otorgaron su apoyo. Aun así, puso su foco en el amplio electorado de Le Pen.

En un acto ayer en Quimper (Bretaña, noroeste), el socialista se dirigió a las clases populares que, decepcionadas por la izquierda de los años 80 y 90, dieron su voto al FN.

«Es conveniente ir a buscar a otros electores que ya no saben muy bien dónde están», afirmó. «Estoy pensando, aquí en Bretaña, en esos hombres y mujeres que ya no saben a quién mirar y se han ido con los malos vientos del voto extremo. Debemos escucharlos, en muchos casos son obreros que no saben cómo será el mañana, son jubilados que no pueden más, agricultores que temen por la supervivencia de su explotación, incluso jóvenes, yo entonces debo hablarles a todos», dijo.

Sarkozy, por su lado, se enfrentará a una ecuación difícil: atraer al mismo tiempo a los electores centristas de François Bayrou (9,13%) y a los de ultraderecha.

Mientras ambos intentan acercarse a su electorado, Marine Le Pen indicó que daría a conocer su posición el 1 de mayo, pero es probable que no llame a votar por ninguno de los candidatos.

Le Pen, hija del polémico Jean Marie Le Pen, ha intentado suavizar en los últimos años la imagen fascista del FN, aunque continúa en línea con la mayoría de sus principios. La agrupación aboga por una salida de Francia de la zona euro, una reinstauración de los controles fronterizos intereuropeos, combate a ultranza a los «indocumentados» y propone un freno inmediato a la «islamización» de Francia.

«Basta de esta historia del voto de crisis», tronó ayer a la tarde en una aparición televisiva.»Quien votó por mí no lo hizo porque esté en problemas, sino porque quiere protección, seguridad, no quiere inmigración, quiere que los franceses tengan prioridad en las contrataciones», agregó.

Palabras elegidas, según analistas, para hacer «implotar» el partido de Sarkozy, la Unión para un Movimiento Popular (UMP), debilitada y minada internamente por el vaciamiento de elementos tradicionales republicanos y gaullistas que sufrió con el fin de correrse a la derecha para quitarle votos al FN.

Sondeos realizados el domingo a la noche indicaron que alrededor de dos tercios de los electores de Le Pen están dispuestos a votar por Sarkozy, cerca del «80% que necesita», según el analista Pascal Perrineau.

La fortaleza de la ultraderecha en la segunda economía de la eurozona y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU inquieta en Europa. La canciller alemana Angela Merkel afirmó a través de su vocero que el buen resultado de Le Pen, partidaria de salir del euro, es «preocupante».

Agencias AFP, ANSA y Reuters

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