30 de abril 2012 - 00:00

Sarkozy ya intuye que llega su semana final

Nicolas Sarkozy realizó ayer un acto de campaña en Toulouse, a una semana del balotaje. Las encuestas le auguran una dura derrota.
Nicolas Sarkozy realizó ayer un acto de campaña en Toulouse, a una semana del balotaje. Las encuestas le auguran una dura derrota.
París - A una semana del balotaje presidencial, la campaña electoral se enciende en Francia con un François Hollande que insta a todos a lograr una «hermosa victoria» y un Nicolas Sarkozy que insiste en captar el voto de la extrema derecha.

El candidato socialista, y favorito según los sondeos de cara al 6 de mayo, realizó ayer un acto en Bercy, periferia de París, ante unos 18 mil seguidores, mientras el presidente conservador saliente habló en Toulouse, retransmitido en siete pantallas en otras ciudades.

Los fantasmas de Dominique Strauss-Kahn y de Muamar el Gadafi, que se «autoinvitaron» a la campaña electoral el sábado, no se diluyeron aunque su influencia real parece desvanecida.

En el primer caso, la entrevista al extitular del FMI en el diario británico The Guardian, en la cual mencionó el espectro de un complot urdido en su contra para dejarlo fuera de la carrera presidencial, fue desmentida.

Sarkozy y su equipo negaron cualquier intromisión en el caso del hotel Sofitel de Manhattan, el intento de violación de una camarera de hace casi un año atrás que eliminó del ámbito político al exdirector gerente del FMI.

Los socialistas no vieron con buenos ojos el retorno de Strauss Khan a escena, a pocos días del balotaje. En cuanto a los presuntos 50 millones de dólares aportados por el ex régimen libio de Gadafi para financiar la campaña electoral de Sarkozy, el mandatario saliente calificó la versión de Mediapart de «infamia».

«Es una infamia; cuando pienso que existen periodistas que se atreven a dar crédito al hijo de Gadafi y a los servicios secretos de Gadafi... es una vergüenza que me hagan preguntas de esta calaña», comentó el jefe de Estado.

La supuesta prueba, una nota de los servicios secretos libios publicada el sábado por el sitio en internet en la que Libia habría ofrecido 50 millones de euros para la campaña electoral de Sarkozy, «es falsa y en todo caso un documento imposible de autenticar», agregó el primer ministro, François Fillon, hablando ayer a la mañana.

Fillon definió a Mediapart como un «laboratorio financiado por los amigos ricos» del candidato socialista Hollande. En el Palasport de Bercy, Hollande -en tono aguerrido- elogió el «patriotismo», prerrogativa de la izquierda, oponiéndolo al «nacionalismo», caballo de batalla de la derecha.

«A la victoria, al 6 de mayo, al futuro», dijo un encendido Hollande, quien predijo una «bella victoria», pero no a «cualquier precio», como el de la «mentira o la caricatura».

El discurso estuvo acompañado por cánticos y consignas de los militantes, como «François Presidente», además de un colorido despliegue de banderas nacionales, europeas, del Partido Verde, y un globo gigante con la cara de Hollande.

Si en Bercy hubo clima de fiesta, en Toulouse se presentó un Sarkozy en apariencia tranquilo, pero determinado a achicar los ocho puntos que lo separan de Hollande y captar votos del Frente Nacional de Marine Le Pen.

En esa línea exaltó a «la Nación» y sus fronteras, asegurando que no dejará nunca a Francia «diluirse en la mundialización». El mandatario pidió a las decenas de miles de seguidores «estar orgullosos de ser franceses», porque Europa «dejó demasiado débil a la Nación».

«Los países que hoy triunfan son aquellos que creen en el espíritu nacional», enfatizó Sarkozy, quien diferenció «el amor a la patria» del «odio a los otros», en un intento de distanciarse del Frente Nacional.

Agencia ANSA

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