"Es muy lindo y por eso lo elegí para mi debut", anuncia públicamente Isabelita Sarli.
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Pero no habla de un hombre sino del guión de «Mis días con Gloria», la película con que debutará en enero junto a su madre. Sonrisa y ojos vivaces, cabello negro, largo y ondulado, cuerpo contundente, envuelto en un vestido rojo estampado de amplio escote, puños fruncidos, y generoso tajo lateral hasta por allá arriba, «Isabelita es un pichón de diva», asegura Isabel muy orgullosa, y rubrica «Pero la diva soy yo».
La acción en la Casa de San Luis, donde también están el director Juan José Jusid, el productor Quique Santos, la coguionista y actriz puntana Laura Cuffini, impulsora del proyecto, Luis Luque, pistolero en busca de amparo y quizá de otras cosas, y el malo de la película, que también debuta en pantalla grande, Nicolás Repetto, especialmente elegido por Jusid. «Años atrás, al comienzo de 'Poliladro', lo vi haciendo un policía corrupto notable», señala.
A él también lo eligieron. «Fui convidado a participar de este proyecto al servicio de Isabel, y acepté gustoso. Siempre recuerdo que en la primera función de mi primera película apareció Armando Bo, le gustó, me ubicó, y me llevó a un café a darme consejos sobre mi futura vida profesional».
La anécdota desata otras de Isabel, que van desde la experiencia sudafricana de «La diosa virgen» hasta el presente, en catarata de evocaciones subtropicales. «Dick de Villiers, el director, era un cretino. Me ponía un lente de 75 mm., que se ve todo lejos, 'ese no vende, tiene que ser uno de 50', le decíamos. Y después con el catering: 'yo, si no hay whisky no filmo'».
«Cuando murió Armando no quise saber más nada. Hasta que Néstor Romano me presentó a Jorge Polaco para hacer 'La dama regresa'. Leonardo Favio me decía 'no filmes con ese loco'.
Ahora con Polaquito hice 'Arroz con leche', donde me puso en un altar, quién sabe qué locura saldrá. Y un día Diego Curubeto me trajo unos ingleses a casa para una entrevista, me pagaron muy bien, me pusieron maquilladora, y por ahí me preguntó '¿Qué son todas esas latas?', 'Son las partes cortadas, y otras cosas'. Se entusiasmó, volvió con un economista de ese banco que son todas letras, me pagaron un montón de dólares, entró el chico del Malba, Fernando Peña, a limpiar los rollos cuadrito por cuadrito, y así Curubeto hizo 'Carne sobre carne', vamos a ver cuándo se estrena».
En cuanto al estreno de su hija, se muestra confiada. «Ella trabaja todos los días como secretaria de la intendencia de Vicente López, está con Enriquito García, que le llaman El Japonés, pero ahora se va a volver estrella. Seguro, porque donde quiera que sea ya se hace notar bastante. Yo era así, 'vos sos una fragata', me decía Armando, 'todos se vuelcan a mirarte'».
Isabelita la deja hablar, y aporta, con aire de ave que empieza su vuelo, «Crecí entre gente de cine, siempre acompañé a mamá a los rodajes, sí o sí esto me tenía que terminar gustando». «¡Pero no me quiere escuchar para nada!», completa la madre. «Ni siquiera acepta que yo presencie cuando la estén filmando. Igual le di un consejo. Ya le dije que si tiene una escena bastante osada, eche a todos los del equipo, si es posible también al director, que son todos unos curiosos. Que no quede más que el camarógrafo. Así hacíamos nosotros».
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