23 de noviembre 2011 - 00:00

Sátira nihilista del autor de “El club de la pelea”

Sátira nihilista del autor de “El club de la pelea”
Chuck Palahniuk «Pigmeo» (Bs.As., Mondadori, 2011, 272 págs.)

Un chico de trece años, llega a Estados Unidos, aunque el lugar no se lo nombre, en un supuesto intercambio estudiantil, proveniente de algún lugar lejano y enemigo. Por su figura parecería llegar de algún lugar de África, lo mas presumiblemente es que provenga de Corea del Norte, por ser el país que mantiene aún las ideas del comunismo stalinista de mediados del siglo XX, al que se le deben agregar algunos condimentos típicos de la imborrable dictadura nacional socialista alemana.

Ese inofensivo y pequeño teenager es en realidad «Pigmeo, agente-yo, número 67», que se ha infiltrado en el país para formar parte de una red diseñada para destruir con la Operación Estrago el sistema capitalista. Pigmeo ha sido entrenado desde los cuatro años en artes marciales, provisto de erecciones permanentes que le permitan crear descendientes híbridos a los que inculcar ideas revolucionarias, y armado de conocimientos de química suficientes como para producir explosivos que le permitan alcanzar la meta que le ordenara su superioridad.

La novela reúne los treinta y seis comunicados que el agente 67 envía a su jefes, en los que evoca de su adiestramiento las «lecciones tempranas de su vida» en que lo formaron. Cuenta tambien de la gente que lo rodea, por caso la familia con la que convive, donde hay un padre de familia, buen trabajador en una fábrica de armas biológicas, ferviente cristiano y gran cultor de películas porno, una madre que ha alcanzado una buena satisfacción individual que le permite gozar en su apabullante rutina gracias a un conjunto de vibrantes instrumentos técnico-plásticos, y hay un hijo y una hija que han sido formateados de forma preclara hacia el consumismo por la TV. Personajes que son emblemáticas manifestaciones de la decadencia (aunque no podrá ese pobre infra agente 67 ¿del recontraespionaje? dejar de caer en la seducción de la rubia niña de la casa, ni de convertirse en la escuela en un héroe del los mitos forjados por Hollywood).

Con esos informes (plenos de sarcasmos sobre la sociedad estadounidense) el autor de «El club de la pelea» se lanza en una tan divertida con feroz sátira nihilista, una mordaz parodia del mundo actual, una puesta en ridículo de las teorías conspirativo paranoicas de tiempos de la Guerra Fría que desubicados nostálgicos tratan de resucitar literariamente, aunque el miedo paranoico a lo venido de afuera haya resurgido a través del terrorismo fundamentalista y el narcotráfico. Palahniuk, maestro de la narrativa minimalista, del arte de la provocación, se mofa tanto del estilo de vida estadounidense como de sus detractores, de los que articulan en vetustos slogans el cuestionamiento del sistema. No es ésta la mejor novela de la delirante fabrica Palahniuk, pero como otras veces provoca asqueantes sorpresas, carcajadas brutales y deliciosos momentos cercanos a la cefalea.

M.S.  

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