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Scioli mejoró en el conteo definitivo: llegó a 37,09; Macri: 34,15%
• APURONES C0N PAPELES SIN FIRMAS PARA LOGRAR QUE NO SE POSTERGASE LA ASAMBLEA QUE CONSAGRA LA POLE DEL BALOTAJE

El entusiasmo de las partes que juegan poder en el balotaje empujó las voluntades poniéndolas al borde de la legalidad. Boudou firmó la convocatoria a la Asamblea sin tener los datos sobre su escritorio, a pedido del poder Ejecutivo (Ministerio de Justicia) de manera de que con esa hoja firmada por el vicepresidente se interesase a los legisladores que integran la Asamblea a que estuvieran en zona para sesionar hoy. Estaba la música pero no la letra, algo que no es nuevo en la Argentina. El texto original de la reformada Constitución de la provincia de Catamarca se perdió en un incendio o algo así y se tomó como base legítima la publicación del texto en el diario El Ancasti. Algunas cláusulas de la Constitución Nacional reformada en Santa Fe en 1994 tuvieron validez legal desde que se publicó en los diarios la aprobación parcial en el recinto de las sesiones, sin esperar a la formalidad de la aprobación en general o de la jura en Concepción del Uruguay.
No fue todo. El mismo lunes, la Justicia electoral de Buenos Aires le pidió a la nacional que se postergase la Asamblea porque el escrutinio definitivo no estaría hasta el viernes, como indicaba el cronograma. Hubo respuestas airadas de la Capital hacia La Plata de los tres poderes, enterados los jueces, los apoderados de los partidos y los tres jefes del Congreso, que son Amado Boudou, Julián Domínguez y el experimentado Juan Estrada, secretario legislativo del Senado, que sabe de estos trajines más que nadie en la Argentina, habiendo sido fuerte en Diputados con Alberto Pierri, en el Senado y en la convención reformadora con Eduardo Menem, pasando los tiempos de Chacho Álvarez, José Genoud, Mario Losada, Ramón Puerta, Juan Carlos Maqueda, José Luis Gioja, Daniel Scioli y ahora Boudou.
Ante esa tonante negativa, desde La Plata ofrecieron un camino intermedio: ayer enviaron las planillas con los resultados a la junta electoral nacional, pero sin las firmas de los integrantes de la junta electoral provincial, a quienes buscaron hasta la tarde de ayer para que priorizasen esos resultados. Cuando lograron localizarlos para que completasen las rúbricas, los números finales ya estaban en manos de Boudou.
Para completar estos forcejeos hay que agregar alguna zozobra que hubo con los datos finales de la elección presidencial en la provincia de Corrientes, que también llegaron de apuro ayer antes de que saliese la comunicación al Congreso.
Esta fragilidad de papeles es comprensible en una novedad como la del balotaje, que por ejemplo, no contaba con previsiones de cronograma electoral en el código respectivo y debió ser elaborado hace una semana. En ese terreno cenagoso en el que se mueve, la Justicia electoral autorizó ayer a que se utilicen en el balotaje las boletas impresas para la primera vuelta sin necesidad de tacharle, en un sobreimpreso, la fecha del 25 de octubre. Convivirán en el cuarto oscuro del 22 de noviembre con las nuevas boletas que se impriman, que serán el equivalente a un padrón y medio, es decir cerca de 50 millones y también con aquellas en las que se le obliteró la fecha. O sea que habrá en el cuarto oscuro tres posibilidades de boleta para cada uno de los candidatos: con fecha, sin fecha y con fecha tachada. No fuera que faltasen en esas elecciones que son sencillísimas (dos fórmulas en distrito único nacional) alguna marca tercermundista.



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